La comedia «Hazme el favor» («No Hard Feelings»), protagonizada por la ganadora del Oscar Jennifer Lawrence, no solo ha conquistado a la audiencia en Netflix, sino que está redefiniendo el mapa turístico de Nueva York. Más allá de los rascacielos de Manhattan, los fans de la película ahora dirigen su brújula hacia Long Island, transformando sus apacibles paisajes en el epicentro de un nuevo fenómeno de turismo cinematográfico.
El renacimiento del «Set-Jetting» en la era del streaming
El «set-jetting», o turismo motivado por localizaciones de cine y televisión, no es un concepto nuevo. Hemos visto cómo lugares como Nueva Zelanda se convirtieron en la Tierra Media para los fans de «El Señor de los Anillos» o cómo Croacia atrajo a legiones de seguidores de «Juego de Tronos». Sin embargo, el poder de las plataformas de streaming como Netflix ha acelerado e intensificado este fenómeno.
A diferencia de los estrenos de cine tradicionales, una película en streaming llega simultáneamente a millones de hogares en todo el mundo, creando un interés global e instantáneo. «Hazme el favor», con una recaudación global en cines superior a los 87 millones de dólares y un éxito rotundo en la plataforma, es el ejemplo perfecto de cómo una historia puede inspirar a viajar de forma casi inmediata.
Descubriendo el verdadero Long Island: Más allá de los Hamptons
Lo que hace especial a la ruta turística de «Hazme el favor» es que se aleja de los lujosos y conocidos Hamptons para mostrar un lado más auténtico y accesible de Long Island. Los visitantes no buscan lujo, sino la atmósfera relajada y costera que sirve de telón de fondo a las hilarantes peripecias de Maddie, el personaje de Jennifer Lawrence.
Los puntos clave de la ruta
- Montauk: Este pueblo pesquero en el extremo oriental de la isla es uno de los protagonistas. Su icónico faro (Montauk Point Lighthouse), sus playas extensas y sus restaurantes locales, como el «Salty Turtle» que aparece en la película, son ahora paradas obligatorias.
- La Costa Norte (North Shore): Zonas residenciales como Point Lookout, Hempstead o Uniondale, donde se rodaron muchas de las escenas de barrio, atraen a quienes buscan la estética suburbana estadounidense que se ve en la pantalla.
- Locales y paisajes: Desde refugios de animales hasta muelles y carreteras secundarias, los fans están utilizando guías online y artículos especializados para trazar mapas detallados y no perderse ni un solo escenario, buscando la foto perfecta que recree sus escenas favoritas.
El impacto económico y las proyecciones a futuro
Aunque todavía es pronto para tener cifras oficiales consolidadas sobre el aumento del turismo, los negocios locales en Montauk y sus alrededores ya reportan un incremento notable en el interés y las visitas. Este fenómeno ilustra un impacto directo y medible del entretenimiento en la economía local.
Estudios anteriores sobre turismo cinematográfico han demostrado que las localizaciones destacadas pueden experimentar un aumento de visitantes que oscila entre el 25% y el 300% en los años posteriores al estreno. Para una región como Long Island, que depende en gran medida del turismo estacional, este impulso generado por la película representa una oportunidad para diversificar su oferta y atraer visitantes durante todo el año.
Se prevé que este éxito inspire a otras comisiones de cine locales y autoridades de turismo a colaborar más estrechamente con las productoras. La capacidad de una película o serie para «vender» un destino es una herramienta de marketing más poderosa y auténtica que muchas campañas tradicionales. En el futuro, podríamos ver cómo las plataformas de streaming no solo deciden qué vemos, sino también a dónde viajamos. Para el viajero, esto abre un nuevo abanico de posibilidades, permitiendo que la inspiración para la próxima aventura surja directamente de la pantalla del salón.

