MENU

Secret Sunshine: Un Viaje al Corazón del Dolor y la Redención en Miryang

Hay películas que se ven y hay películas que se habitan. Se respiran sus calles, se siente el peso de su cielo, se camina junto a sus personajes por senderos de asfalto y de alma. «Secret Sunshine» (밀양, Milyang), la obra maestra de 2007 del director Lee Chang-dong, pertenece a esta segunda categoría. Es un viaje cinematográfico que no termina con los créditos; es una herida que se abre en el espectador para luego, quizás, insinuar una forma de cicatrización. La película, anclada por la interpretación legendaria de Jeon Do-yeon, que le valió el premio a la Mejor Actriz en el Festival de Cannes, no es solo la historia de una mujer, Lee Shin-ae, que se enfrenta a la tragedia más inconcebible. Es, fundamentalmente, la historia de un lugar: Miryang. Una ciudad surcoreana cuyo nombre, que se traduce como «Sol Secreto», se convierte en la metáfora central de una búsqueda desesperada de luz en la más profunda de las oscuridades. Peregrinar a Miryang no es simplemente visitar localizaciones de rodaje; es una inmersión en el paisaje emocional de la película, un intento de comprender cómo un espacio físico puede convertirse en el espejo de un tormento interior, de una lucha con Dios y de la frágil, casi imperceptible, posibilidad de la redención. Este no es un viaje para turistas, es una peregrinación para el alma que ha sido tocada por el cine en su forma más pura y devastadora. Es caminar por las mismas calles que Shin-ae, sentir el sol que ella no podía ver y buscar, en los rincones más ordinarios, ese rayo de sol secreto que da nombre y sentido a toda la obra.

Si buscas otras experiencias cinematográficas que transformen un viaje en una profunda peregrinación cinematográfica, no te pierdas nuestro recorrido por los escenarios de culto de Scarface.

目次

Miryang, la Ciudad del Sol Secreto y el Espejo del Alma

miryang-la-ciudad-del-sol-secreto-y-el-espejo-del-alma

Miryang no es Seúl ni Busan. No tiene el neón vibrante ni la grandiosidad de las grandes metrópolis coreanas. En esencia, es una ciudad provincial, un lugar de vida cotidiana, de rutinas y de una normalidad casi tangible. Y es precisamente esta ordinariez la que Lee Chang-dong maneja con una maestría estremecedora. La ciudad no es un simple telón de fondo; es un personaje activo, un testigo silencioso y a menudo indiferente del drama de Shin-ae. Su atmósfera es doble: por un lado, la calidez de una comunidad pequeña donde todos parecen conocerse, representada en la figura de Kim Jong-chan (un Song Kang-ho magistral en su contención y humanidad); por otro, una claustrofobia sutil, un lugar del que es imposible escapar, donde el juicio y la fe se manifiestan con una intensidad abrumadora. El sol de Miryang, a menudo filmado con una luz dura y blanquecina, no parece ofrecer consuelo. Es un sol que expone, que revela, que no deja espacio a las sombras donde el dolor pueda ocultarse. Caminar por Miryang hoy es sentir esa misma dualidad. Las calles son tranquilas, los mercados están llenos de una actividad apacible, el río fluye con calma. Pero para quien ha visto la película, cada esquina, cada puente, cada fachada de ladrillo está impregnada de una memoria cinematográfica, de un eco de la búsqueda de Shin-ae. La ciudad se convierte en un laberinto de emociones, donde la belleza de su paisaje natural contrasta de manera brutal con la fealdad de la tragedia humana. Es un lugar que obliga a mirar hacia adentro, a confrontar las mismas preguntas sobre el sufrimiento, el perdón y la gracia que la película plantea sin ofrecer respuestas fáciles.

Los Primeros Pasos: Un Lienzo en Blanco para la Esperanza

La llegada de Shin-ae a Miryang simboliza un acto de reinvención. Viuda, se traslada desde Seúl junto a su hijo, Jun, a la ciudad natal de su difunto esposo. Es un esfuerzo por comenzar de nuevo, por construir una vida diferente sobre las cenizas de la anterior. Las localizaciones en esta primera parte de la película reflejan esa frágil y consciente esperanza.

El Apartamento de Shin-ae y Jun: Un Hogar Temporal

El apartamento al que se mudan es sencillo, un espacio anónimo dentro de un edificio similar a muchos otros en ciudades coreanas. Lee Chang-dong lo filma sin adornos, resaltando su funcionalidad. Es un lugar para desempacar cajas, colgar cuadros y crear una nueva rutina. Para el espectador, descubrir estos edificios residenciales es penetrar en el tejido cotidiano de Miryang. No son monumentos, sino hogares. Y en esa cotidianidad yace su fuerza. Aquí se presentan los primeros momentos íntimos entre madre e hijo, destellos de una felicidad frágil. Es también el sitio donde Shin-ae presume de haber comprado terrenos, una pequeña farsa para forjar una identidad y protegerse en un entorno desconocido. Este espacio, que debiera ser un refugio, se convertirá más adelante en el epicentro del dolor, un espacio vacío que resuena con la ausencia de Jun. La atmósfera de estos barrios residenciales en Miryang es serena, casi somnolienta. El sonido de los niños jugando en los patios, el ir y venir de los vecinos, todo contribuye a una sensación de normalidad que la película descompone trágicamente.

La Academia de Piano «Shin-ae»: Un Sueño en una Calle Común

El local que Shin-ae alquila para abrir su academia de piano es otro símbolo esencial de su proyecto vital. Situado en una calle comercial ordinaria, rodeado de pequeños negocios, refleja su deseo de independencia y de echar raíces. La fachada del edificio y la escalera que lleva al segundo piso son detalles que perduran en la memoria del espectador. La búsqueda de esta localización transporta al visitante al corazón de la pequeña economía de Miryang. Es una calle donde la vida transcurre a un ritmo tranquilo. Hoy, el local puede tener un uso distinto, como oficina o tienda, pero la arquitectura y el ambiente de la calle siguen intactos. Allí ocurre la primera interacción significativa con la comunidad, donde sus vecinos, dueños de la farmacia contigua, la miran con una mezcla de curiosidad y acogida. Es un lugar donde Shin-ae intenta mostrar una imagen de competencia y éxito, una fachada que se derrumbará con una rapidez aterradora. Estar en esa acera es imaginar el sonido de las primeras y tímidas notas de piano de sus alumnos, un sonido de esperanza que pronto será ahogado por el grito del silencio.

La Presencia Constante: Kim Jong-chan y su Mundo Terrenal

la-presencia-constante-kim-jong-chan-y-su-mundo-terrenal

En contraste con el viaje espiritual y la caída de Shin-ae, el personaje de Jong-chan simboliza el mundo físico, lo tangible, lo absolutamente humano. Su entorno es el de la grasa de motor, las herramientas y la lealtad sincera. Su taller no es solo un espacio de trabajo; es el ancla de la película en la realidad.

El Taller de Reparaciones «Amigo»: Un Pilar en la Realidad

El taller de Jong-chan, «Amigo Car Center», es uno de los escenarios más relevantes de la película. Es el primer lugar al que Shin-ae acude cuando su coche se avería en las afueras de Miryang, y marca el inicio de su extraña y duradera relación. El taller es un espacio eminentemente masculino, desordenado, lleno de vehículos a medio reparar y con el aroma a aceite. No posee ningún matiz poético, y eso es precisamente lo que lo convierte en un refugio. Jong-chan, con su optimismo constante y su afecto torpe pero sincero, ofrece a Shin-ae una conexión humana desprovista de la complejidad teológica que más adelante encontrará. Él la sigue, la ayuda, la espera y la cuida sin esperar nada a cambio. Su taller es el lugar al que ella puede regresar, incluso en su estado más vulnerable. Para quien visite la zona donde se rodaron estas escenas, descubrirá la periferia industrial de Miryang, un área que la mayoría de los turistas suele ignorar. Estos talleres, con sus puertas metálicas y patios llenos de vehículos, constituyen una parte esencial de la economía local. Representan la normalidad trabajadora que Shin-ae busca adoptar y de la que Jong-chan es el máximo representante. El taller es lo opuesto a la iglesia: mientras la iglesia ofrece una salvación abstracta y condicionada, el taller de Jong-chan brinda una ayuda concreta e incondicional, un asiento donde sentarse, un café caliente, una presencia silenciosa que dice “estoy aquí”.

El Descenso a la Oscuridad: La Geografía de la Tragedia

La película toma un giro impactante con el secuestro y asesinato de Jun. A partir de ese momento, el paisaje de Miryang cambia por completo. Lo que antes eran lugares neutrales u ordinarios adquieren un significado siniestro y doloroso. La geografía de la ciudad se transforma en un reflejo del trauma de Shin-ae.

El Camino a la Escuela: La Rutina Interrumpida

Las calles que Jun atraviesa para ir a la escuela, los callejones donde juega con sus amigos, son filmados por Lee Chang-dong con una sencillez conmovedora. Son rutas de infancia, de la vida diaria. Después de la tragedia, esos mismos caminos se convierten en escenarios de tormento para Shin-ae. Cada esquina, tienda y árbol se convierte en un recordatorio de lo perdido. Andar por estas sendas en Miryang es una experiencia profundamente melancólica. Son calles estrechas, generalmente flanqueadas por muros bajos de hormigón y casas de una o dos plantas. El espectador puede seguir el trayecto desde el apartamento de Shin-ae hasta la escuela local, un recorrido corto que en la película se siente como una distancia imposible de superar. La atmósfera es de una calma que, para quienes conocen la historia, resulta abrumadora. Es la geografía de la ausencia, un espacio físico donde una presencia ha sido borrada para siempre.

El Puente y la Ribera del Río: El Silencio que Grita

Quizás la localización más desgarradora de toda la película es el lugar donde se encuentra el cuerpo de Jun. La ribera de un río, bajo un puente, en un área semi-rural a las afueras de la ciudad. Es un lugar que podría ser idílico, un rincón natural donde el agua fluye y la vegetación prospera. Pero en «Secret Sunshine» se convierte en un infierno terrenal. La cámara de Lee Chang-dong permanece a distancia, observando la escena del crimen con una frialdad clínica que potencia el horror. La indiferencia de la naturaleza ante el sufrimiento humano es un tema recurrente en su cine, y aquí se muestra con una fuerza desgarradora. Visitar los ríos y puentes de Miryang es enfrentarse a este contraste. El paisaje es realmente hermoso, especialmente en primavera y otoño. El río Miryanggang serpentea por el valle, y sus orillas son lugares populares para el esparcimiento. Sin embargo, la imagen de la película es tan poderosa que impregna estos sitios de una tristeza imborrable. Estar allí es sentir el frío de esa escena, escuchar el silencio que sigue al hallazgo, un silencio más ensordecedor que cualquier grito. Es un espacio para la contemplación silenciosa sobre la fragilidad de la vida y la crueldad del destino.

Un Duelo con el Cielo: Los Templos de la Fe y la Duda

un-duelo-con-el-cielo-los-templos-de-la-fe-y-la-duda

Tras la tragedia, Shin-ae, en su desesperación, se aferra a la religión. La comunidad cristiana de Miryang la acoge, brindándole consuelo y una estructura para su sufrimiento. No obstante, este camino espiritual se convierte en un enfrentamiento entre su necesidad de perdón y la esencia misma de la fe.

La Farmacia de la Esperanza: Un Primer Encuentro con la Comunidad Cristiana

La farmacia junto a la academia de piano de Shin-ae es la puerta de entrada a este nuevo mundo. La farmacéutica, una devota cristiana, es quien primero le habla de Dios y la invita a asistir a su iglesia. La farmacia es un lugar de sanación física y, en la película, se transforma en el umbral hacia una promesa de curación espiritual. Es un pequeño establecimiento, repleto de medicinas y productos, un espacio cotidiano que adquiere una dimensión simbólica. En las calles comerciales de Miryang, es posible encontrar muchas farmacias similares. Son puntos neurálgicos de la comunidad, sitios de consejo y conversación. La atmósfera dentro de estos locales es de una intimidad casi confesional. En la película, este espacio representa la persistencia de la fe, su capacidad para infiltrarse en los aspectos más mundanos de la vida, ofreciendo respuestas a preguntas que Shin-ae ni siquiera sabía que tenía.

Las Iglesias de Miryang: Escenarios de una Batalla Espiritual

Corea del Sur cuenta con una de las comunidades cristianas más grandes y activas de Asia, un elemento central en la película. Miryang está salpicada de iglesias, desde pequeños locales de oración en edificios de apartamentos hasta grandes templos con cruces de neón. La película utiliza varios de estos templos como escenarios para la transformación de Shin-ae. Vemos su bautismo, su participación en los servicios religiosos, sus intentos desesperados por encontrar la paz a través de himnos y oraciones. Estas iglesias no se presentan como lugares de serena espiritualidad, sino como arenas de conflicto. Son espacios donde la comunidad se une, pero también donde se ejerce una presión social sutil. Visitar las iglesias de Miryang es observar esta faceta de la vida coreana. Algunas son modernas, otras más tradicionales, pero todas funcionan como centros activos de la comunidad. El visitante puede percibir la intensidad de la fe que impregna la ciudad, una intensidad que para Shin-ae resulta tanto un salvavidas como una trampa. Es en estos espacios donde ella intenta entregar el control de su dolor a una entidad superior, un acto de rendición que la conducirá a su crisis más profunda.

El Centro de Detención: El Perdón que no Pudo Ser

La escena de la visita a la prisión marca un punto de inflexión en la película y uno de los momentos más devastadores de la historia del cine moderno. Shin-ae, habiendo abrazado plenamente su nueva fe, va a la prisión para perdonar al asesino de su hijo, un acto que espera la liberará. La localización es un centro de detención genérico, un lugar con pasillos estériles, puertas de acero y una sala de visitas separada por un cristal. La arquitectura del lugar es fría e impersonal, diseñada para deshumanizar. Es el escenario perfecto para el colapso de la fe de Shin-ae. Cuando el asesino le dice, con una sonrisa serena, que él también ha encontrado a Dios y que Dios ya le ha perdonado sus pecados, el mundo de Shin-ae se desmorona. El perdón que ella venía a otorgar como un regalo sublime le ha sido arrebatado. Dios la ha traicionado, perdonando al asesino antes que a ella, la víctima. La atmósfera de la escena es claustrofóbica y asfixiante. Aunque visitar el centro de detención real no sea ni posible ni apropiado, la imagen de ese espacio, la sala de visitas, permanece grabada en la memoria. Simboliza la burocracia del sistema de justicia y, en la película, la burocracia de una salvación divina que ignora el dolor humano.

La Rebelión y la Caída: Actos de Desafío en una Ciudad Observadora

Tras su visita a la prisión, Shin-ae declara la guerra a Dios. Su sufrimiento se transforma en una ira fría y desafiante. Busca activamente pecar, poniendo a prueba los límites de la fe y la moralidad de la comunidad a su alrededor. Miryang se convierte en el escenario de su rebelión autodestructiva.

El Salón de Belleza: Seducción como Blasfemia

En un acto de desafío cuidadosamente calculado, Shin-ae intenta seducir al esposo de la farmacéutica que la introdujo en la iglesia. Escoge un pequeño salón de belleza local como el lugar de su transgresión. Este espacio, habitualmente relacionado con el cuidado, la comunidad femenina y el chisme, se transforma en un sitio de confrontación. Es un lugar íntimo y concurrido, lleno de espejos que multiplican la incomodidad de la escena. Los salones de belleza y peluquerías forman parte esencial del paisaje urbano de Miryang, funcionando como espacios de encuentro social. Al elegir este escenario, Lee Chang-dong enfatiza cómo el acto de Shin-ae no es solo un pecado privado, sino un ataque directo al tejido social y religioso de la comunidad. Es una profanación de un espacio seguro, un acto ideado para provocar el máximo dolor y escándalo, reflejando así su propia agonía.

El Concierto al Aire Libre: Un Grito Silencioso

Otro acto de rebeldía ocurre durante un evento religioso al aire libre, un concierto o un mitin de avivamiento en una plaza pública. Mientras la multitud entona himnos de alabanza, Shin-ae se infiltra en el evento y pone un CD con una canción pop que se titula «Mentiras». El sonido de esta música secular interrumpe el fervor religioso, un pequeño acto de sabotaje que resulta a la vez patético y profundamente poderoso. Es su forma de gritar su verdad en medio de un mar de fe que ella considera falsa. Estas plazas y parques públicos en Miryang son lugares de encuentro comunitario, donde se celebran festivales y mercados. Son espacios de alegría y cohesión social. La película los utiliza para mostrar el aislamiento absoluto de Shin-ae. Ella está rodeada de gente, pero completamente sola en su lucha contra un enemigo invisible. Su acto no provoca gran reacción; casi pasa desapercibido, lo que lo hace aún más trágico. Su dolor es tan profundo que resulta invisible para quienes la rodean.

El Final del Viaje: Encontrando la Luz en lo Ordinario

el-final-del-viaje-encontrando-la-luz-en-lo-ordinario

Tras su rebelión y un colapso que la conduce a la autolesión, Shin-ae abandona el hospital. Se muestra vacía, derrotada. Sin embargo, la película no concluye en desesperanza total. La escena final es una de las más hermosas y enigmáticas del cine contemporáneo, ofreciendo no una respuesta, sino una posibilidad.

El Patio Trasero: Un Corte de Pelo y un Trozo de Cielo

La escena final transcurre en el patio trasero del nuevo salón de belleza donde se ha establecido la hija del asesino de Jun, a quien Shin-ae ha seguido. Shin-ae decide cortarse el pelo ella misma en su propio patio. Jong-chan, siempre presente, la encuentra allí y, en un gesto simple y profundamente humano, toma un pequeño espejo para ayudarla a verse la nuca. Mientras Shin-ae se corta el cabello, la cámara se mueve hacia abajo, evitando sus rostros, y se centra en un trozo de tierra desordenada, con hierbas y basura, sobre la cual cae un rayo de sol. Ahí está. El Sol Secreto. No reside en el cielo, ni en la iglesia, ni en un gran acto de perdón. Está en un trozo de tierra sucia y olvidada. En un gesto cotidiano de cuidado entre dos personas. En la aceptación de la imperfección. El patio trasero no es un lugar especial. Es un espacio residual, el tipo de lugar que existe tras miles de edificios en Miryang. Representa la esencia de lo ordinario. Y es ahí donde la película halla su gracia. No es una gracia divina que desciende del cielo, sino una gracia terrenal, descubierta en el caos de la propia vida. El viaje a Miryang culmina en esta comprensión. No se trata de hallar sitios espectaculares, sino de aprender a percibir la luz en los rincones más humildes e inesperados. Es un corte de pelo, un espejo sostenido por un amigo, un rayo de sol en la tierra. Es la vida que sigue, a pesar de todo.

Guía Práctica para el Peregrino Cinematográfico

Emprender un viaje a Miryang siguiendo los pasos de «Secret Sunshine» es una experiencia que exige preparación y una actitud contemplativa. No se trata de un recorrido turístico, sino de una inmersión en una atmósfera.

Cómo Llegar a Miryang

Miryang se encuentra convenientemente situada en la principal línea ferroviaria que une Seúl con Busan. La manera más fácil y eficiente de llegar es en tren. Desde Seúl, el tren KTX (alta velocidad) tarda alrededor de 2 horas y 30 minutos. Desde Busan, el trayecto es mucho más breve, generalmente menos de una hora en trenes más lentos como el Mugunghwa o el ITX-Saemaeul. La estación de tren de Miryang está bien conectada con el centro de la ciudad.

Moviéndose por la Ciudad del Sol Secreto

El centro de Miryang es relativamente compacto y se puede explorar caminando. Muchas de las localizaciones, como las calles comerciales donde se encontraban la academia de piano y la farmacia, están en esta área. Sin embargo, para llegar a lugares más alejados, como el taller de Jong-chan o los paisajes junto al río, será necesario utilizar el transporte local. La red de autobuses urbanos funciona, aunque puede ser complicado para quienes no hablan coreano. Los taxis abundan, son económicos y constituyen una opción muy práctica. Mostrar al conductor una foto del lugar o su dirección en coreano es la mejor estrategia.

Sabores de Miryang: Un Respiro para el Alma

Un peregrinaje también debe nutrir el cuerpo. Miryang es conocida por algunas especialidades locales. El plato más emblemático es el Dwaeji Gukbap (sopa de arroz con cerdo), una comida reconfortante y sabrosa, ideal tras un largo día de caminata. La región también es famosa por sus manzanas y fresas, por lo que conviene visitar un mercado local si se viaja en la temporada adecuada. Sentarse en un pequeño restaurante tradicional y observar la vida pasar es una forma de conectar con la ciudad a un nivel más profundo, más allá de la película.

Una Nota sobre el Viaje

Es fundamental tener presente que Miryang es una ciudad real donde la gente vive y trabaja. Muchas de las localizaciones de la película son, en su mayoría, propiedades privadas o negocios en funcionamiento. La discreción y el respeto son esenciales. Este viaje es una oportunidad para la reflexión personal. La película no ofrece consuelo fácil, ni el viaje debería buscarlo. Se trata de estar presente en los espacios, de observar la luz, de sentir la atmósfera y de meditar sobre las profundas cuestiones que Lee Chang-dong plantea con tanta valentía. Es un viaje que puede dejar más preguntas que respuestas, y en eso reside su profundo y duradero poder.

Al final, el viaje a Miryang no consiste en encontrar los lugares exactos donde actuaron Jeon Do-yeon y Song Kang-ho. Se trata de hallar el espíritu de la película en el aire mismo de la ciudad. Es sentir la tensión entre la belleza serena del paisaje y la posibilidad de una tragedia insondable. Es comprender que el sol que brilla sobre los tejados y los campos es el mismo sol que ilumina el dolor, la duda y, a veces, ese pequeño y casi invisible rincón donde la vida, de alguna manera, encuentra una razón para continuar. Es buscar ese sol secreto, no en el cielo, sino en el suelo que pisamos, en los gestos más pequeños de humanidad, en la valiente decisión de seguir adelante, incluso cuando el cielo permanece en silencio.

  • URLをコピーしました!
  • URLをコピーしました!

この記事を書いた人

A food journalist from the U.S. I’m fascinated by Japan’s culinary culture and write stories that combine travel and food in an approachable way. My goal is to inspire you to try new dishes—and maybe even visit the places I write about.

目次