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Tras las Huellas de ‘Los Intocables’: Un Viaje Cinematográfico al Corazón de Chicago

Chicago. La ciudad de los vientos, un coloso de acero y piedra que se alza desafiante a orillas del lago Míchigan. Pero en el imaginario colectivo, Chicago es mucho más que sus rascacielos. Es el eco de las ametralladoras Thompson, el aroma a whisky clandestino y la sombra imponente de Al Capone. Es, en esencia, el escenario inmortal de una de las batallas más épicas jamás contadas en el celuloide: la de ‘Los Intocables’ de Brian De Palma. Estrenada en 1987, esta obra maestra no solo redefinió el cine de gánsteres, sino que convirtió a la propia ciudad de Chicago en un personaje principal, un laberinto de elegancia art déco y brutalidad descarnada donde la ley y el crimen libraron una guerra sin cuartel. Este no es solo un viaje para cinéfilos; es una inmersión en el alma de una era, un peregrinaje a los lugares sagrados donde Eliot Ness y sus valientes agentes forjaron una leyenda. Caminar por estas calles es sentir el ritmo trepidante de la partitura de Ennio Morricone bajo tus pies, es ver el reflejo de Kevin Costner y Sean Connery en los ventanales de edificios centenarios. Prepárate para retroceder en el tiempo, para explorar los pasillos del poder, las escalinatas del peligro y los salones de la opulencia que dieron vida a ‘Los Intocables’. Chicago nos espera, no como un mero telón de fondo, sino como el corazón palpitante de la historia.

Si bien Chicago vibra al compás de legendarias historias, hay quienes aprecian descubrir otros rincones cinematográficos y pueden disfrutar de un recorrido emocional por locaciones emblemáticas que revelan el alma de cada escenario.

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Chicago: La Ciudad Como Escenario Indiscutible

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Para entender por qué ‘Los Intocables’ respira una autenticidad tan visceral, primero es necesario comprender su relación simbiótica con Chicago. Brian De Palma no eligió esta ciudad al azar; fue la ciudad la que lo eligió a él. La Chicago de los años 30, la metrópolis de la Ley Seca, era un terreno fértil para la corrupción y la violencia, pero también para un heroísmo improbable. La arquitectura de la ciudad, forjada tras el Gran Incendio de 1871 y consolidada por la Escuela de Chicago, ofrecía un lienzo visualmente impresionante. Los enormes edificios de piedra y terracota, los cañones urbanos formados por avenidas como Michigan Avenue y LaSalle Street, y los interiores opulentos de teatros y hoteles, se convirtieron en el tablero de ajedrez donde se movían las piezas de esta tragedia moderna. La película captura magistralmente esta dualidad. Por un lado, muestra la grandeza y sofisticación de una ciudad orgullosa de su modernidad, reflejada en la elegancia de sus vestíbulos y salones de baile. Por otro, revela la cruda realidad de los callejones oscuros y los puentes de acero donde se realizaban los negocios turbios y se silenciaban las voces disidentes. De Palma utilizó la arquitectura no solo como escenario, sino como un elemento narrativo activo. Las columnas neoclásicas de un juzgado transmiten el peso de una justicia corrupta, la verticalidad de los rascacielos refleja la ambición desmedida de Capone, y el laberinto de escaleras de una estación de tren se convierte en un crisol de suspense y violencia. Recorrer estos lugares hoy es como leer un guion escrito en piedra y acero. La ciudad misma cuenta la historia, susurrando los secretos de una era en la que la ley era frágil y el coraje, una mercancía escasa y valiosa. Es una experiencia que trasciende la simple visita turística; es un diálogo con la historia, con el cine y con el espíritu indomable de una de las ciudades más fascinantes del mundo.

El Camino de la Justicia de Eliot Ness

La cruzada de Eliot Ness y su equipo de incorruptibles agentes del Tesoro impulsa la trama de la película. Su recorrido nos lleva desde una ingenuidad inicial hasta una firmeza moldeada por la tragedia y la traición. De Palma seleccionó locaciones que reflejaran esta transformación, espacios que emanaran tanto la solemnidad de la ley como la vulnerabilidad de quienes la defienden.

The Rookery Building: El Cuartel General de la Esperanza

En el corazón del distrito financiero de Chicago, en el 209 South LaSalle Street, se encuentra una joya arquitectónica: el Rookery Building. Diseñado por los legendarios Daniel Burnham y John Wellborn Root, con un vestíbulo luminoso remodelado por el mismísimo Frank Lloyd Wright, este edificio sirvió como el exterior y el atrio del cuartel general de los Intocables. Cuando en la película vemos a Eliot Ness (Kevin Costner), Jimmy Malone (Sean Connery), Oscar Wallace (Charles Martin Smith) y George Stone (Andy García) reunirse por primera vez, es en este espacio lleno de luz y hierro forjado donde comienza su improbable alianza. La elección de este lugar es simbólica. El vestíbulo de Wright, con su mármol blanco de Carrara y su detallada ornamentación dorada, representa un oasis de orden y belleza en medio de una ciudad sumida en el caos. Es un santuario de la ley. Al visitar el Rookery hoy, la sensación es sobrecogedora. La luz se filtra a través del techo de cristal, iluminando la espectacular escalera de oriel. Puedes pararte en el mismo lugar donde Ness y Malone discutieron sus estrategias, sintiendo el peso de su misión. El edificio está abierto al público durante el horario de oficina, permitiendo admirar el vestíbulo libremente. Para una experiencia más profunda, la Frank Lloyd Wright Trust ofrece visitas guiadas que revelan los secretos arquitectónicos e históricos del edificio. Es un lugar que invita a mirar hacia arriba, tanto en sentido literal como figurado, inspirando una sensación de optimismo y propósito, la misma que probablemente sintieron aquellos hombres al iniciar su lucha.

Chicago Cultural Center: El Drama en los Tribunales

La batalla de Ness contra Capone no solo se libró en las calles, sino también en los tribunales. Las escenas culminantes del juicio de Al Capone, donde la tensión resulta casi insoportable, se filmaron en el Chicago Cultural Center, específicamente en su Preston Bradley Hall. Ubicado en el 78 East Washington Street, este edificio es una obra de arte en sí mismo. Al entrar, es imposible no maravillarse ante la cúpula de cristal Tiffany más grande del mundo que corona la sala. Con más de 30,000 piezas de vidrio, la cúpula irradia una luz etérea sobre el ornamentado salón, decorado con mosaicos de mármol y madreperla. En este escenario de opulencia casi celestial, De Palma filmó la confrontación final. Aquí es donde Ness se da cuenta de que el jurado ha sido sobornado y orquesta el dramático cambio que sellará el destino de Capone. La majestuosidad del lugar contrasta brutalmente con la sordidez de la corrupción que se revela. Visitar el Preston Bradley Hall es una experiencia multisensorial. La acústica es perfecta, y a menudo se celebran conciertos gratuitos. Puedes sentarte en una de las sillas, cerrar los ojos e imaginar el murmullo de la corte, el martillo del juez y la mirada desafiante de Robert De Niro como Capone. La entrada al Chicago Cultural Center es gratuita, convirtiéndolo en una parada obligatoria. No es solo un lugar de rodaje; es un testimonio del compromiso de Chicago con el arte y la cultura, un palacio del pueblo que, por un momento en la historia del cine, se transformó en el escenario final de la justicia.

Siguiendo la Sombra del Imperio de Capone

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Para entender la magnitud de la victoria de Ness, es fundamental adentrarse en el mundo de su némesis, Al Capone. Un hombre que dominó Chicago desde las sombras, combinando un encanto público con una brutalidad implacable. La película nos revela su imperio a través de lugares que simbolizan su poder, lujo y violencia latente.

The Blackstone Hotel: El Lujoso Feudo de la Brutalidad

En el 636 South Michigan Avenue se encuentra el imponente Blackstone Hotel. Este histórico hotel de lujo fue el escenario de una de las secuencias más memorables y violentas de la película. En su espléndido salón de baile, el Crystal Ballroom, Al Capone pronuncia un discurso sobre el trabajo en equipo mientras está rodeado por sus lugartenientes. El discurso culmina con Capone golpeando hasta la muerte a uno de ellos con un bate de béisbol. La escena es una obra maestra de De Palma, que contrasta la opulencia del entorno –los candelabros de cristal, los techos artesonados– con un acto de violencia brutal. El Blackstone, que ha alojado a numerosos presidentes de EE. UU. y dignatarios, está impregnado de historia. Aunque el Crystal Ballroom no siempre está abierto al público (frecuentemente se reserva para eventos privados), se puede apreciar la atmósfera paseando por su suntuoso vestíbulo o tomando una copa en el bar. El hotel ha sido renovado, pero conserva su esplendor de la Belle Époque. Estar frente a su fachada, mirando hacia el Grant Park, permite imaginar las limusinas negras llegando en la noche y dejando a las figuras más poderosas y temidas de la ciudad. El Blackstone no es solo un hotel; es un monumento a una época de excesos, donde el poder se exhibía sin reservas y la lealtad se compraba o se imponía por la fuerza.

The Chicago Theatre: Un Símbolo de Esplendor y Poder

El icónico letrero vertical de ‘CHICAGO’ es una de las imágenes más emblemáticas de la ciudad. Corresponde al Chicago Theatre, una joya palaciega inaugurada en 1921. En ‘Los Intocables’, este es el lugar donde vemos a Al Capone en la cúspide de su poder público. Sentado en su palco, visiblemente emocionado mientras contempla la ópera ‘Pagliacci’, se presenta no como un gánster, sino como un patrón de las artes, un hombre del pueblo. Sin embargo, es interrumpido por un ujier que le comunica la muerte de uno de sus hombres a manos de Ness, y su rostro cambia, mostrando al depredador que acecha bajo la superficie. El interior del teatro, diseñado en estilo neobarroco francés, es absolutamente impresionante. El gran vestíbulo está inspirado en la Capilla Real de Versalles, y el auditorio principal es un torbellino de detalles dorados y terciopelo rojo. La mejor forma de experimentar este lugar es, por supuesto, asistiendo a una función. Pero si no fuera posible, el teatro ofrece visitas guiadas que permiten explorar el backstage y apreciar su arquitectura de cerca. Pararse en el vestíbulo, bajo el resplandor de los candelabros de cristal, transporta a una época de glamour y espectáculo. Permite comprender cómo Capone usaba estos espacios públicos para forjar su imagen, para ser amado y temido en igual medida. El Chicago Theatre es un recordatorio de que, en la batalla por el alma de la ciudad, el escenario era tan crucial como el campo de lucha.

Detrás de las Escenas de un Tiroteo Legendario

Existen secuencias en la historia del cine que quedan grabadas a fuego en la memoria. ‘Los Intocables’ contiene una de ellas, una obra maestra de virtuosismo cinematográfico que sigue siendo estudiada y admirada hasta hoy. Su escenario es un paso habitual para miles de personas cada día, un lugar transformado en un templo del suspense.

Las Escaleras de Union Station: Homenaje y Tensión Suprema

La escena es emblemática: Eliot Ness y George Stone aguardan en la Union Station de Chicago para interceptar al contador de Capone. La tensión crece. Una joven madre lucha por subir un cochecito de bebé por una amplia escalinata de mármol. De repente, se desata un tiroteo. En una magistral secuencia a cámara lenta, el cochecito cae por las escaleras, rebotando en los escalones mientras las balas silban alrededor. Esta escena es el brillante homenaje de Brian De Palma a la icónica secuencia de la escalera de Odesa en la película de 1925 de Sergei Eisenstein, ‘El acorazado Potemkin‘. Sin embargo, De Palma la hace completamente suya, transformándola en un ballet de violencia y suspense que deja sin aliento al espectador. Estas famosas escaleras se encuentran en el Great Hall de la Union Station, en el 225 South Canal Street. Al ingresar a esta monumental sala, con su techo abovedado de 34 metros de altura y enormes ventanales, uno se siente pequeño ante la magnitud del espacio. Las escaleras, que conectan Canal Street con el vestíbulo principal, capturan toda la atención. Hoy, miles de viajeros y turistas suben y bajan por ellas diariamente, muchos sin conocer su inmortalización en el cine. Para el admirador de ‘Los Intocables’, detenerse en lo alto de la escalinata es un momento casi sagrado. Es posible visualizar la coreografía del tiroteo, escuchar el eco de las balas y el llanto del bebé en la magnífica acústica de la sala. La mejor hora para visitarla es a media mañana o temprano en la tarde, fuera de las horas punta, para disfrutar la grandeza del lugar sin las multitudes. Es un punto donde la vida cotidiana y la magia del cine se entrelazan de la manera más dramática.

Más Allá de Chicago: La Batalla en la Frontera

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Aunque Chicago es el epicentro de la película, una de las secuencias de acción más impresionantes nos lleva mucho más allá de los límites de la ciudad, a un paisaje completamente distinto que representaba la última frontera en la lucha contra el contrabando de alcohol.

El Puente de Montana: El Falso Escenario de la Frontera Canadiense

La escena de la emboscada en la frontera entre Estados Unidos y Canadá marca un punto crucial en la película. Aquí, los Intocables, con la colaboración de la Real Policía Montada de Canadá, interceptan un convoy de licor de Capone. La secuencia, con caballos galopando y un espectacular tiroteo en un puente de acero, es pura esencia western en medio de una película de gánsteres. Curiosamente, esta escena no fue filmada cerca de Canadá. El equipo de producción encontró el lugar ideal a más de 2000 kilómetros de Chicago, en el estado de Montana. El puente que aparece en la película es el Hardin Bridge, un puente de celosía de acero que cruza el río Bighorn cerca de la pequeña ciudad de Hardin. De Palma eligió esta ubicación por su apariencia remota y atemporal, así como por el impresionante paisaje natural que lo rodea. Para el fan más apasionado, visitar este sitio es la peregrinación definitiva. Aunque el puente ya no se usa para tráfico vehicular, se puede caminar sobre él, lo que permite recrear la escena con seguridad. Estar allí, rodeado por las vastas llanuras de Montana, permite entender la escala épica que De Palma buscaba para su película. El silencio del lugar, solo interrumpido por el viento, contrasta de forma notable con el caos de la emboscada cinematográfica. Es un desvío considerable del circuito principal de Chicago, pero para quienes quieren conectar con la película a un nivel más profundo, ofrece una recompensa única: la oportunidad de estar en un fragmento histórico del cine en medio de la majestuosa naturaleza americana.

Consejos para un Viaje al Alma de Chicago

Embarcarse en un recorrido por los escenarios de ‘Los Intocables’ es una excelente manera de descubrir Chicago. Sin embargo, para que la experiencia sea completa, es conveniente tener en cuenta algunos consejos que te ayudarán a sumergirte plenamente en la atmósfera de la ciudad y de la época.

La Mejor Época para la Visita

Chicago es una ciudad con extremos climáticos. Los veranos (de junio a agosto) son cálidos y agradables, perfectos para caminar por la ciudad y disfrutar de los festivales al aire libre, aunque también representan la temporada más concurrida. La primavera (abril y mayo) y el otoño (septiembre y octubre) son, quizás, las mejores épocas para visitarla. Las temperaturas son templadas, las multitudes son menores y la ciudad se engalana con colores sorprendentes, ya sea con las flores de primavera o el follaje otoñal. El invierno (de noviembre a marzo) es muy frío, con nieve y vientos helados, lo que otorga a la ciudad un aspecto austero y dramático que, curiosamente, puede encajar muy bien con el tono de la película. Imagina Union Station con una ligera capa de nieve: la imagen resulta ser pura poesía cinematográfica.

El Ritmo para Explorar la Ciudad

El centro de Chicago, conocido como ‘The Loop’, donde están la mayoría de los lugares de rodaje, es muy accesible a pie. Caminar es la mejor manera de apreciar la arquitectura y descubrir rincones inesperados. Para trayectos más largos, el sistema de trenes elevados de la ciudad, conocido como la ‘L’, es una experiencia especial por sí misma. Viajar en la ‘L’ entre cañones de edificios es como estar dentro de una toma de establecimiento de la película. Otra forma inolvidable de ver la ciudad y muchos de sus edificios emblemáticos es a través de un tour arquitectónico en barco por el río Chicago. Ofrece una perspectiva única y permite comprender la escala y belleza de la ciudad que Ness y Capone llamaron hogar.

Saboreando la Época de la Prohibición

Para completar la inmersión, nada mejor que visitar uno de los modernos ‘speakeasies’ (bares clandestinos) que han surgido en la ciudad, rindiendo homenaje a la era de la Prohibición. Lugares como The Violet Hour o The Drifter ofrecen cócteles artesanales en ambientes íntimos y con una decoración que evoca los años 20 y 30. Además, Chicago sigue siendo una de las capitales mundiales del jazz y el blues. Visitar un club de jazz histórico como el Green Mill Gardens, un antiguo lugar frecuentado por los socios de Al Capone, es la banda sonora perfecta para tu viaje. Imagínate bebiendo un Old Fashioned mientras una banda de jazz toca suavemente de fondo. En ese momento, la línea entre el presente y el pasado se difumina, y casi puedes esperar ver a Jimmy Malone entrando por la puerta.

Conclusión: Un Eco que Perdura en el Viento de Chicago

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Recorrer los escenarios de ‘Los Intocables’ en Chicago va mucho más allá de un simple ejercicio de identificación de locaciones de filmación. Es un diálogo con el pasado, un encuentro entre la ficción cinematográfica y la cruda realidad histórica. Cada fachada, cada vestíbulo, cada escalera narra una doble historia: la de la ciudad que los vio nacer y la de la película que los inmortalizó. Al caer la noche, cuando el sol se oculta tras los rascacielos y las luces de la ciudad comienzan a brillar, se siente que el espíritu de la película sigue vivo. Se percibe en el susurro del viento que cruza las avenidas, un viento que parece llevar consigo el eco lejano de las sirenas policiales, la música de un club de jazz y la voz desafiante de un gánster que se creía invencible. Y, sobre todo, se escucha el eco del valor de unos pocos hombres buenos que se atrevieron a desafiar un imperio. Chicago no es solo el lugar donde se filmó ‘Los Intocables’; es el sitio donde su leyenda respira, invitándonos a caminar por sus calles y a convertirnos, por un momento, en testigos de su historia inolvidable.

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この記事を書いた人

Art and design take center stage in this Tokyo-based curator’s writing. She bridges travel with creative culture, offering refined yet accessible commentary on Japan’s modern art scene.

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