Soy Ami. En mis viajes, busco el pulso de las ciudades, el eco de las historias que se esconden en la arquitectura y el arte. Y pocas historias resuenan con la fuerza y el dramatismo de la vida de Elizabeth I, inmortalizada en la pantalla por la magistral Cate Blanchett. Las películas ‘Elizabeth’ (1998) y ‘Elizabeth: The Golden Age’ (2007) no son solo dramas históricos; son tapices visuales tejidos con la misma piedra, madera y tierra de los castillos y catedrales que definieron el alma de Inglaterra. Este no es un simple viaje a localizaciones de rodaje; es una inmersión en el corazón de la era Tudor, una peregrinación para sentir el peso de la corona, la soledad del poder y la indomable voluntad de una mujer que se convirtió en leyenda. Acompáñame a caminar por los mismos pasillos, a tocar los muros que fueron testigos silenciosos de conspiraciones y pasiones, y a descubrir el alma de una nación forjada por su reina más icónica. La Inglaterra de Elizabeth nos espera, no en los libros de historia, sino en la majestuosa realidad de sus paisajes y monumentos. Comencemos nuestro viaje en el corazón del poder, donde todo comenzó.
Si te apasiona este tipo de peregrinación cinematográfica, no te pierdas nuestro viaje por los escenarios de «Antes del Atardecer» en París.
El Corazón de la Inglaterra Tudor: Un Viaje a Través de ‘Elizabeth’ (1998)

La primera película de Shekhar Kapur es un torbellino de intriga política, pasión y supervivencia. Es una obra oscura y visceral que nos sumerge en los primeros y peligrosos años del reinado de una joven Elizabeth. Para capturar esta atmósfera opresiva y a la vez grandiosa, el director eligió lugares que no solo evocaban la época, sino que sentían esa época. Viajaremos al norte de Inglaterra, a las regiones de Northumberland y Durham, donde imponentes castillos y catedrales góticas prestaron su alma a la pantalla, convirtiéndose en los verdaderos protagonistas silenciosos del drama.
Alnwick Castle: La Fortaleza de la Reina Virgen
El Castillo de Alnwick es, sin duda, la joya de la corona en esta peregrinación. Esta formidable fortaleza, hogar de los Duques de Northumberland durante más de 700 años, se transforma en la película en varios escenarios, demostrando su increíble versatilidad. Se convierte en el sombrío Castillo de Leith en Escocia y también ofrece sus interiores para recrear pasillos y cámaras del Palacio de Whitehall. Su imponente presencia define el tono visual de la película desde sus inicios.
Ecos de Poder en los Muros de Piedra
Al caminar por los terrenos de Alnwick, la sensación es sobrecogedora. Los muros de piedra, gruesos y desgastados por siglos de viento y lluvia, parecen susurrar historias de batallas y asedios. En la película, estas murallas simbolizan la constante amenaza que acecha a la joven reina. Recuerdo la escena en la que Elizabeth, recién coronada, inspecciona a sus tropas. La cámara la sigue mientras camina por las almenas, con el vasto y salvaje paisaje de Northumberland extendiéndose a sus pies. Estar ahí, en ese mismo lugar, sintiendo la brisa fría del norte, permite comprender la magnitud de su soledad y la inmensidad del desafío que enfrentaba. La arquitectura normanda del castillo, con sus torres robustas y sus arcos severos, no es solo un telón de fondo; es un personaje que refleja la dureza y la resiliencia que Elizabeth tuvo que desarrollar para sobrevivir.
Caminando por los Pasillos de la Conspiración
Los interiores de Alnwick son igualmente evocadores. Aunque muchas estancias han sido remodeladas a lo largo de los siglos, el equipo de producción usó magistralmente los salones de estado, con sus techos altos y tapices oscuros, para crear la atmósfera claustrofóbica de la corte Tudor. Imagina los susurros de los conspiradores resonando en los techos abovedados de la biblioteca o el sonido de los pasos de Sir Francis Walsingham repiqueteando en los largos corredores de piedra. Una visita a los State Rooms, decorados con un lujo renacentista italiano que contrasta con la austeridad exterior, transporta a ese mundo de opulencia y peligro. Recomiendo unirte a una de las visitas guiadas; los guías suelen conocer detalles fascinantes sobre los rodajes realizados en el castillo, incluyendo ‘Elizabeth’ y, por supuesto, las películas de ‘Harry Potter’.
Consejos Prácticos para el Peregrino Moderno
Llegar a Alnwick forma parte de la aventura. Se encuentra en el condado de Northumberland, a una hora en coche al norte de Newcastle upon Tyne. Si viajas en transporte público, la estación de tren más cercana es Alnmouth, desde donde puedes tomar un corto trayecto en taxi o autobús. El castillo generalmente está abierto de primavera a otoño, pero siempre es fundamental verificar los horarios en su sitio web oficial, ya que a veces cierra por eventos privados. Mi consejo como viajera es llegar temprano, justo al abrir. Podrás disfrutar de los patios y murallas con menos gente y captar esa luz matutina que baña la piedra con un tono dorado. Para el atuendo, piensa en capas. El clima del norte de Inglaterra es impredecible; un elegante trench coat sobre un suéter de cachemira no solo te mantendrá abrigada, sino que también lucirá impecable en las fotos con este telón de fondo histórico. No olvides un calzado cómodo pero con estilo, como unas botas de cuero planas; tendrás que caminar bastante por adoquines y terrenos irregulares.
Durham Cathedral: El Esplendor Espiritual y Terrenal
Si Alnwick encarna el poder militar, la Catedral de Durham representa el poder divino y ceremonial. Esta obra maestra de la arquitectura normanda, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es uno de los edificios más impresionantes de Europa. En ‘Elizabeth’, sus majestuosos interiores se transformaron en el corazón del poder real: el Palacio de Whitehall y, para la crucial escena de la coronación, la Abadía de Westminster.
La Majestad del Palacio de Whitehall
El claustro de la catedral, con sus arcadas y su patio central sereno, fue utilizado para representar los exteriores del Palacio de Whitehall, el principal centro de gobierno Tudor. Caminar por este claustro es como retroceder en el tiempo. La luz que se filtra a través de los arcos genera un juego de luces y sombras que Kapur empleó para acentuar la intriga de la corte. Aquí vemos a los cortesanos conspirar y a Elizabeth pasear, reflexionando sobre su incierto futuro. La atmósfera es de una tranquilidad casi monástica, un marcado contraste con las tensiones que se desarrollan en la historia. Siéntate en uno de los bancos de piedra y solo observa. Escucha el eco de tus propios pasos e intenta imaginar el bullicio de la corte, el roce de sedas y terciopelos, las miradas furtivas y los secretos susurrados.
El Peso de la Corona en la Falsa Westminster
La nave de la Catedral de Durham es, sencillamente, una proeza arquitectónica. Sus enormes columnas cilíndricas, grabadas con patrones geométricos, y su techo de bóveda de crucería crean una sensación de escala y poder abrumadores. Fue aquí donde se rodó la icónica escena de la coronación de Elizabeth. Al ver la película, la solemnidad del momento es palpable: el peso del orbe y el cetro, el óleo sagrado, la corona que sella su destino. Estar de pie en medio de esa nave, mirando hacia el altar, permite sentir una fracción de esa magnificencia. La acústica del lugar es increíble; si tienes la suerte de visitarla durante un ensayo del coro, el sonido llenará el espacio y te pondrá la piel de gallina. Es una experiencia multisensorial que va mucho más allá de la simple visita a un lugar de rodaje. Te conecta con siglos de historia, fe y poder.
Una Visita Mística: Luz, Sonido y Silencio
Visitar la Catedral de Durham requiere tiempo y respeto. Está en el corazón de la ciudad de Durham, situada sobre una península rocosa junto al río Wear, junto al castillo. El acceso desde el centro es sencillo. Recomiendo dedicar al menos medio día para explorarla en profundidad. No te pierdas la Capilla de los Nueve Altares, con sus espectaculares vidrieras, ni la tumba de San Cuthbert. La entrada a la catedral es gratuita, aunque se agradecen las donaciones. Para una experiencia verdaderamente mágica, intenta subir a la torre central. La vista panorámica de 360 grados de la ciudad y el campo circundante es inolvidable y ofrece una perspectiva completamente nueva de la majestuosidad del edificio. Desde una perspectiva de seguridad, especialmente para quienes viajan solas, Durham es una ciudad muy segura y acogedora. Sin embargo, como en cualquier destino turístico, mantén tus pertenencias cerca en las áreas más concurridas.
Haddon Hall: El Refugio Íntimo de una Soberana
Mientras que Alnwick y Durham representan las facetas pública y ceremonial del poder, Haddon Hall, en Derbyshire, ofrece una mirada al mundo privado de Elizabeth. Esta casa señorial medieval, perfectamente conservada, es frecuentemente descrita como la casa más romántica de Inglaterra. En la película, sus acogedores interiores y sus jardines amurallados se convierten en el refugio de Elizabeth antes de su ascensión al trono, su hogar en Hatfield.
Los aposentos privados de Elizabeth
Lo que hace especial a Haddon Hall es su autenticidad. A diferencia de muchos castillos, ha permanecido en gran medida intacta desde el siglo XVI. Sus habitaciones no son grandiosas, sino íntimas. La Long Gallery, con sus paneles de madera y ventanas que inundan de luz el espacio, es el escenario de varias escenas clave, incluyendo tensos momentos con Robert Dudley. Puedes casi sentir la presencia de los personajes en estas estancias. Los suelos de madera crujen bajo tus pies, y el olor a madera vieja y cera de abeja impregna el aire. Es un lugar que se siente vivido y real. Explorar sus cocinas Tudor, el gran salón con su chimenea y la pequeña capilla te sumerge completamente en la vida cotidiana de la época, lejos de la pompa de la corte.
Un Jardín Secreto en el Tiempo
Los jardines de Haddon Hall son tan importantes como sus interiores. Los jardines en terrazas, que descienden hasta el río Wye, están llenos de rosas y flores silvestres. Son un oasis de paz y belleza. En la película, estos jardines simbolizan la libertad y la juventud de Elizabeth antes de que el peso de la corona la consumiera. Es fácil imaginarla paseando por estos senderos, soñando con un futuro diferente. Te recomiendo tomarte un tiempo para sentarte en un banco y simplemente disfrutar de la serenidad del lugar. Es el contrapunto perfecto a la imponente grandeza de los castillos del norte. Haddon Hall está cerca de la encantadora ciudad de Bakewell, en el corazón del Peak District. La mejor manera de llegar es en coche, lo que te da la libertad de explorar también el impresionante paisaje del parque nacional. Viste con elegancia campestre: unas botas, unos vaqueros de buen corte y una chaqueta de tweed te harán sentir parte del paisaje.
La Era Dorada: Esplendor y Batalla en ‘Elizabeth: The Golden Age’ (2007)
Casi una década después, Shekhar Kapur volvió al universo de Elizabeth con ‘The Golden Age’. Esta secuela es visualmente más lujosa, colorida y expansiva. Muestra a una reina en la cúspide de su poder, enfrentándose a la amenaza de la Armada Invencible española. Para esta visión, el director amplió su gama de localizaciones, incorporando algunas de las catedrales más impresionantes del sur de Inglaterra y casas señoriales que reflejan la confianza y riqueza de la época isabelina.
Wells y Winchester: Las Catedrales del Poder Absoluto
Si Durham fue el corazón ceremonial de la primera película, las catedrales de Wells y Winchester se convierten en el epicentro del poder en la continuación. Sus naves góticas y detalles arquitectónicos únicos sirvieron como el escenario ideal para un Whitehall aún más grandioso y para la austera corte de Felipe II de España.
El fastuoso Whitehall de Wells
La Catedral de Wells, en Somerset, es conocida por su impresionante fachada oeste, llena de cientos de estatuas medievales. No obstante, fueron sus interiores los que inspiraron al director. La nave principal y, en particular, sus característicos ‘arcos de tijera’ invertidos, sirvieron como el Palacio de Whitehall en la película. Estos arcos, añadidos en el siglo XIV para estabilizar la torre central, son una proeza de ingeniería y una maravilla visual. Otorgan al espacio una atmósfera casi surrealista, que encaja perfectamente con el drama intensificado del film. Allí se rodaron escenas de bailes cortesanos, audiencias reales y confrontaciones tensas. La luz que atraviesa los vitrales de Wells es especialmente hermosa, formando patrones de colores sobre el suelo de piedra. Visitarla al atardecer, cuando la luz dorada inunda la nave, es una experiencia inolvidable. Se puede sentir la opulencia y el poder que emanaba la corte de la Reina Virgen.
La corte española en el corazón de Hampshire
Para mostrar el contraste entre la vibrante corte inglesa y la sombría y devota corte de Felipe II de España, el equipo de producción eligió la Catedral de Winchester. Con la nave gótica más larga de Europa, Winchester ofrece una escala y severidad ideales para el papel. Sus largos y oscuros pasillos, su atmósfera solemne y sus capillas ricamente decoradas se transformaron en El Escorial. Resulta fascinante cómo un mismo tipo de edificio, una catedral gótica inglesa, puede evocar atmósferas tan distintas. En Winchester, el aire se siente más denso, cargado de historia. Allí yace Jane Austen, y fue también el lugar donde la Reina María I (la predecesora de Elizabeth) se casó con Felipe II de España, añadiendo un matiz de ironía histórica a su uso en la película. Al recorrerla, presta atención a los detalles: las misericordias talladas en los asientos del coro, las antiguas baldosas del suelo, las tumbas de los reyes sajones. Cada rincón narra una historia.
Hatfield House: El retorno al hogar de la Reina
Ningún lugar está más estrechamente vinculado a la vida de Elizabeth I que Hatfield House en Hertfordshire. Aunque la residencia jacobina que vemos hoy fue edificada por el hijo de su ministro, Robert Cecil, se alza sobre los terrenos del antiguo Palacio Real de Hatfield, donde Elizabeth pasó gran parte de su infancia y donde supo que era reina.
Donde la niña se convirtió en leyenda
El Palacio Viejo, del que sobrevive el Gran Salón, es el corazón histórico de la finca. Fue en ese mismo salón donde Elizabeth celebró su primer Consejo de Estado. Estar allí de pie es un momento de profunda conexión histórica. Puedes cerrar los ojos e imaginar a la joven de 25 años, rodeada de hombres mayores y poderosos, tomando el control de su destino y el de la nación. La casa principal, Hatfield House, es una de las mejores residencias jacobinas de Inglaterra y se usó ampliamente en ‘The Golden Age’ para representar varias residencias londinenses de la reina. Sus interiores son impresionantes, destacando el Marble Hall, con su pantalla de madera tallada, y la Long Gallery, con su magnífico techo dorado.
El roble de la ascensión
En los terrenos de la finca hay un lugar de peregrinación muy especial para los admiradores de Elizabeth: el sitio donde estuvo el roble bajo el cual, según la leyenda, se sentaba cuando recibió la noticia de la muerte de su hermana María y de su propia ascensión al trono. Aunque el roble original ya no existe, un descendiente plantado por la Reina Victoria indica el lugar. Es un sitio de gran carga evocadora. Estar allí, en ese tranquilo prado, permite imaginar ese instante que cambió la historia. Es un recordatorio de que los grandes momentos históricos a menudo suceden en lugares humildes y silenciosos.
Planificando tu visita a la historia viviente
Hatfield House está muy cerca de Londres, a solo un corto viaje en tren desde King’s Cross, lo que la convierte en una excursión ideal de un día desde la capital. La casa y sus jardines tienen horarios de apertura estacionales, por lo que es fundamental consultar su sitio web antes de visitarla. La finca es amplia, así que prepárate para caminar. Un atuendo elegante y cómodo es clave: piensa en un vestido veraniego con zapatillas deportivas de diseño o pantalones anchos de lino con una blusa de seda. Querrás sentirte cómoda para explorar, pero también acorde con la elegancia del lugar. Los jardines son un espectáculo en sí mismos, especialmente el jardín este, con sus parterres formales y fuentes. Es un espacio para disfrutar con calma, absorbiendo la atmósfera y la historia que impregnan cada rincón.
Paisajes de leyenda: Brean Down y la costa de Somerset
‘The Golden Age’ no se limita a los interiores suntuosos. También captura la belleza salvaje de los paisajes ingleses, especialmente en las escenas que muestran a Elizabeth a caballo, libre y en comunión con su tierra.
La reina a caballo frente al infinito
La península de Brean Down, que se adentra en el Canal de Bristol en Somerset, fue el escenario dramático de una de las escenas más memorables de la película: Elizabeth, vestida de blanco, galopando por un acantilado con el mar embravecido de fondo. Este lugar, gestionado por el National Trust, es un promontorio cubierto de hierba y azotado por el viento, que ofrece vistas espectaculares. Caminar por el sendero que conduce a la punta de la península es una experiencia estimulante. El viento, el sonido de las olas rompiendo contra las rocas y la inmensidad del cielo y el mar te hacen sentir pequeño y a la vez conectado con algo primario y poderoso. No sorprende que este paisaje fuera elegido para simbolizar la relación de Elizabeth con su reino insular y su determinación por defenderlo. Es un lugar que invita a la reflexión, un espacio abierto donde la mente puede vagar libremente, tal como lo hace la reina en la película.
Consejos de Viaje para la Peregrinación Isabelina

Embarcarse en este recorrido por la Inglaterra de ‘Elizabeth’ es una aventura apasionante. Requiere cierta planificación, pero la recompensa es una comprensión más profunda y personal tanto de las películas como de la historia que las inspiró.
Planificando tu Ruta: Un Itinerario por la Inglaterra Histórica
Una ruta lógica sería comenzar en el norte, explorando las localizaciones de la primera película. Puedes establecer tu base en una ciudad como Durham o Newcastle y desde allí realizar excursiones de un día a Alnwick, la Catedral de Durham y otros castillos de Northumberland. Posteriormente, podrías desplazarte hacia el sur, haciendo una parada en el Peak District para visitar Haddon Hall. La segunda parte del viaje se enfocaría en el sur. Londres es una base ideal para visitar Hatfield House. Desde allí, puedes dirigirte hacia el oeste, a la región de West Country, para explorar las catedrales de Wells y Winchester, además de la costa de Somerset. Alquilar un coche es la forma más eficiente de moverse, especialmente para llegar a los castillos y sitios más rurales. Sin embargo, el sistema de trenes británico es excelente y conecta todas las principales ciudades.
La Mejor Época para Viajar: Luces y Sombras Estacionales
Cada estación ofrece una perspectiva distinta. La primavera y el inicio del verano (de mayo a junio) son ideales. Los días son largos, los jardines están en plena floración y las multitudes turísticas aún no han alcanzado su punto máximo. La luz de esta época es suave y dorada, perfecta para la fotografía. El otoño (septiembre y octubre) es otra opción magnífica. El follaje otoñal crea un telón de fondo espectacular para los castillos de piedra, y la luz baja y nítida puede resultar increíblemente dramática. El invierno puede ser frío y húmedo, y algunos lugares podrían tener horarios de apertura reducidos, pero se disfruta de la ventaja de encontrar menos turistas y una atmósfera más melancólica y evocadora.
Vistiéndose para la Ocasión: Consejos de Estilo y Comodidad
Este viaje combina historia, cultura y naturaleza. Tu vestuario debe reflejar esta versatilidad. Piensa en un estilo «country chic» británico. Un buen par de botas de cuero, un impermeable clásico, jerséis de lana de calidad y bufandas de seda o cachemira son esenciales. Para visitar catedrales y casas señoriales, opta por una elegancia discreta. Un vestido midi con botas o un pantalón de sastre con una blusa bonita son siempre una buena opción. Recuerda que las catedrales pueden ser frescas incluso en verano, así que llevar un cárdigan o una chaqueta ligera es recomendable. La clave está en superponer capas y elegir tejidos naturales y de calidad que sean cómodos y fotogénicos.
Seguridad y Sensatez: Navegando como una Viajera Solitaria
Inglaterra es, en general, un país muy seguro para viajar sola. No obstante, siempre es prudente tomar precauciones. En las ciudades, cuida tus pertenencias en lugares concurridos. Al explorar zonas rurales, informa a alguien sobre tu itinerario, especialmente si planeas hacer senderismo, como en Brean Down. Asegúrate de que tu teléfono esté siempre cargado. Una de las alegrías de viajar sola es la libertad, pero también es importante ser autosuficiente. Aprender algunas frases básicas de cortesía, tener un mapa descargado en tu teléfono y estar atenta a tu entorno son prácticas sencillas que garantizan un viaje tranquilo y agradable. La gente local suele ser amable y dispuesta a ayudar si te pierdes o necesitas indicaciones.
Conclusión: Un Eco Eterno en la Memoria
Seguir los pasos de la ‘Elizabeth’ de Cate Blanchett es mucho más que un simple recorrido de localización de películas. Es un diálogo con la historia, un viaje a través de paisajes que han forjado el carácter de una nación. Desde las austeras fortalezas del norte hasta las majestuosas catedrales del sur, cada lugar visitado añade una nueva capa de comprensión, una textura diferente a la historia de la Reina Virgen. Al concluir esta peregrinación, no solo mirarás las películas con otros ojos, sino que también sentirás la historia de forma más íntima y personal. Habrás experimentado el frío de la piedra en Alnwick, la grandeza espiritual de Durham, la calidez de Haddon Hall y la fuerza del viento en la costa de Somerset. Te llevarás contigo no solo imágenes, sino sensaciones: el eco de los pasos en una nave silenciosa, el aroma de las rosas en un jardín Tudor, la visión de un paisaje que parece eterno. Es un viaje que te transforma, que te conecta con el poder eterno del arte, la historia y el espíritu indomable de una reina que, siglos después, sigue cautivando nuestra imaginación.

