La ciudad croata de Dubrovnik, inmortalizada como la majestuosa «Desembarco del Rey» en la aclamada serie «Juego de Tronos», ha decidido librar una nueva batalla, esta vez en el mundo real. Su enemigo no son los dragones ni los ejércitos, sino un desafío igualmente formidable: el sobreturismo. Para ello, la ciudad ha desplegado un arma de última generación: un sistema de inteligencia artificial desarrollado en colaboración con las principales agencias de viajes en línea (OTAs) del mundo.
El peso de la corona: De plató de TV a destino saturado
El éxito de «Juego de Tronos» fue una bendición y una maldición para Dubrovnik. La fama mundial atrajo a millones de nuevos visitantes, pero también ejerció una presión insostenible sobre su casco antiguo, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Antes de la pandemia, la situación era crítica. En los días de mayor afluencia, especialmente con la llegada simultánea de varios cruceros, más de 10,000 personas podían llegar a congregarse en sus estrechas calles de mármol. Esta cifra superaba con creces la recomendación de la UNESCO de no exceder los 8,000 visitantes diarios para preservar la integridad del sitio. La presión era tal que la propia UNESCO advirtió a la ciudad del riesgo de perder su prestigioso estatus. En respuesta, la ciudad ya había tomado medidas, como limitar el número de cruceros a dos por día, buscando reducir el flujo a unos 4,000 o 5,000 pasajeros diarios. Sin embargo, se necesitaba una solución más dinámica e inteligente.
La inteligencia artificial como estratega de flujos turísticos
Aquí es donde entra en juego la nueva plataforma tecnológica. Este sistema, bautizado como «Dubrovnik Visitor», no es una simple aplicación, sino un cerebro digital diseñado para gestionar el pulso de la ciudad en tiempo real.
¿Cómo funciona?
El sistema integra datos de múltiples fuentes. Por un lado, se conecta directamente con gigantes de la industria turística como Expedia, GetYourGuide y Viator. Estas OTAs comparten información en tiempo real sobre la venta de entradas a las principales atracciones, como las famosas murallas de la ciudad o el Fuerte de Lovrijenac.
Por otro lado, utiliza una red de cámaras y sensores para monitorizar la densidad de personas en puntos clave del casco antiguo. Al combinar estos datos, la IA puede:
- Gestionar la venta de entradas: Si una zona alcanza un nivel de saturación, el sistema puede ralentizar o detener temporalmente la venta de entradas para las atracciones cercanas a través de las OTAs, evitando así un mayor congestionamiento.
- Sugerir rutas alternativas: A través de aplicaciones y paneles informativos, se puede guiar activamente a los turistas hacia áreas menos concurridas, proponiendo rutas alternativas o destacando joyas ocultas de la ciudad que de otro modo pasarían desapercibidas.
- Optimizar los horarios: El sistema puede incentivar las visitas en horas de menor afluencia, posiblemente mediante precios dinámicos, mejorando la distribución de los visitantes a lo largo del día.
El objetivo final es doble: mejorar drásticamente la experiencia del visitante, que ya no tendrá que sufrir aglomeraciones extremas, y garantizar la sostenibilidad a largo plazo de un patrimonio invaluable.
El futuro de Dubrovnik y un modelo para el mundo
La implementación de esta tecnología sitúa a Dubrovnik a la vanguardia de la gestión turística inteligente. Si tiene éxito, las implicaciones van más allá de sus murallas.
Impacto esperado en Dubrovnik
Se espera que la calidad de la visita mejore notablemente. Los turistas podrán disfrutar de la belleza de la «Perla del Adriático» de una manera más auténtica y relajada. Para los residentes, supondrá un alivio a la presión sobre los servicios públicos y su vida cotidiana. Además, al diversificar los flujos de visitantes, se puede fomentar el desarrollo económico en otras áreas de la ciudad más allá del epicentro turístico.
Un faro para otros destinos
Ciudades como Venecia, Barcelona, Ámsterdam o Kioto, que enfrentan desafíos similares de sobreturismo, observarán con atención el experimento de Dubrovnik. Podría convertirse en el modelo a seguir para utilizar la tecnología no solo para promocionar un destino, sino para gestionarlo de manera responsable y sostenible.
El desafío será asegurar la adopción de la herramienta por parte de los turistas y gestionar las preocupaciones sobre la privacidad de los datos. Sin embargo, la iniciativa de Dubrovnik representa un paso audaz y necesario. La ciudad que una vez fue el escenario de batallas ficticias por un trono de hierro está ahora liderando una lucha real y mucho más importante: la de encontrar el equilibrio perfecto entre el turismo y la preservación. La tecnología es su mejor aliada.

