Recientes éxitos de la industria del entretenimiento en Corea del Sur están demostrando tener un impacto significativo y revitalizador en las economías locales del país. La popularidad de una película y un programa de variedades ha transformado pequeñas localidades en destinos turísticos de primer orden, atrayendo a miles de visitantes y demostrando el poder del contenido audiovisual como motor del turismo regional.
El Renacer de un Sitio Histórico Gracias al Cine
El éxito de la aclamada película histórica «El Rey y el Payaso» (The King and the Clown) ha provocado un resurgimiento turístico sin precedentes en el condado de Yeongwol, en la provincia de Gangwon. Esta región, conocida por ser el lugar de exilio del Rey Danjong de la dinastía Joseon, ha visto cómo el interés por su historia se disparaba.
A pesar de encontrarse en temporada baja, la zona registró la asombrosa cifra de más de 110,000 visitantes. Este fenómeno subraya cómo una narrativa cinematográfica potente puede despertar el interés del público por lugares históricos, convirtiéndolos en puntos de peregrinación cultural y generando ingresos inesperados para la comunidad local.
El «Efecto Park Bo-gum»: Un Pueblo Convertido en Destino Turístico
De manera similar, el programa de variedades «My Name is Gabriel», protagonizado por el popular actor Park Bo-gum, ha puesto en el mapa a la tranquila aldea de Apsom, en el condado de Muju, provincia de Jeolla del Norte. Desde la emisión de los episodios filmados en esta localidad, el pueblo se ha convertido en un nuevo y codiciado destino para los fans del programa y del actor.
Visitantes de todo el país acuden en masa para recorrer los mismos caminos que las estrellas de la televisión, tomarse fotos en los lugares emblemáticos del rodaje y experimentar de primera mano el encanto rural de la región. Este flujo de turistas ha supuesto un impulso directo para los pequeños negocios locales, desde restaurantes hasta alojamientos.
Contexto: La Expansión del «Turismo de Pantalla»
Este fenómeno, conocido como «turismo de pantalla» (Screen Tourism), no es nuevo en Corea del Sur, pero su enfoque está cambiando. Mientras que tradicionalmente el turismo relacionado con el Hallyu (la «ola coreana») se concentraba en Seúl y en localizaciones de K-Dramas famosos, estos nuevos casos demuestran que películas y programas de variedades también pueden crear potentes focos de atracción turística en áreas menos conocidas.
Los gobiernos locales están tomando nota y compiten activamente para atraer producciones audiovisuales a sus territorios, ofreciendo incentivos y apoyo logístico. Entienden que la aparición de sus paisajes en la pantalla es una de las herramientas de marketing más eficaces para promover la cultura, la historia y la belleza natural de sus regiones.
Futuro e Impacto: Un Nuevo Modelo para las Economías Regionales
Se prevé que esta tendencia continúe y se fortalezca en el futuro. El éxito de Yeongwol y Muju servirá de modelo para otras regiones que buscan diversificar su economía y atraer visitantes. Podemos esperar un aumento en la colaboración entre las productoras de contenido y las administraciones locales para crear sinergias que beneficien a ambas partes.
El impacto a largo plazo podría ser la descentralización del turismo en Corea del Sur, aliviando la presión sobre las grandes ciudades y distribuyendo los beneficios económicos de manera más equitativa por todo el país. Sin embargo, este crecimiento también plantea desafíos, como la necesidad de gestionar el flujo de visitantes para evitar el «sobreturismo» y garantizar un desarrollo sostenible que preserve la autenticidad y el entorno de estas localidades.
En definitiva, estos ejemplos ilustran una poderosa realidad: en la era del streaming global y el fandom activo, una historia bien contada en la pantalla tiene el poder de reescribir el mapa turístico de un país.

