Hay escritores que escriben libros, y hay escritores que construyen universos. Elif Shafak, con su pluma que danza entre Oriente y Occidente, entre lo místico y lo terrenal, pertenece sin duda a la segunda categoría. Leerla no es solo seguir una trama; es embarcarse en un viaje sensorial, un peregrinaje a través de ciudades que son, en sí mismas, personajes vibrantes y complejos. Trazar la geografía de su vida y su obra es seguir un mapa emocional que nos lleva desde la multicultural Estrasburgo hasta la vertiginosa Londres, con una escala fundamental, casi sagrada, en el corazón palpitante de su narrativa: la eterna Estambul. Este no es un simple itinerario turístico; es una invitación a caminar por las mismas calles que inspiraron sus historias, a respirar el aire cargado de especias y melancolía, y a entender cómo el lugar moldea el alma, la identidad y la memoria. Es una búsqueda de los ecos de sus personajes en el murmullo de los bazares, en la solemnidad de las mezquitas y en el reflejo del sol sobre las aguas del Bósforo. Acompáñenme en este viaje, una inmersión profunda en el mundo de Elif Shafak, donde cada esquina cuenta una historia y cada ciudad es un verso en el poema de su existencia.
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El Eco de los Orígenes: Estrasburgo y la Semilla de una Nómada

Todo viaje comienza en un punto de partida, y el de Elif Shafak se sitúa en Estrasburgo, Francia. Nacer en esta ciudad fronteriza, un crisol donde las culturas francesa y alemana se entrecruzan, parece una premonición de lo que sería su vida y obra: un continuo diálogo entre mundos, una existencia marcada por la traducción no solo de idiomas, sino también de identidades. Estrasburgo es la semilla de su alma nómada, el primer capítulo de una vida que se definirá por la habilidad de habitar múltiples espacios, tanto físicos como intelectuales.
La Cuna entre Dos Mundos
Imaginar a la pequeña Elif en las calles de Estrasburgo evoca una sensación de dualidad. La ciudad, con su imponente catedral gótica y sus pintorescos canales en el barrio de la Petite France, es un lugar de una belleza ordenada, casi de cuento de hadas. Sin embargo, para una niña de raíces turcas, criada por una madre diplomática y una abuela tradicional, este escenario europeo debió ser el primer reflejo de su propia complejidad. Es aquí donde, quizás, aprendió que una persona puede contener multitudes, y que ser «de aquí» y «de allá» no es una contradicción, sino una riqueza. Este sentimiento de pertenencia múltiple es una piedra angular en novelas como «La bastarda de Estambul», donde las identidades se superponen y dialogan a través de generaciones y fronteras.
Sentir Estrasburgo Hoy
Visitar Estrasburgo con Shafak en mente ofrece una experiencia distinta. No se trata de buscar su hogar natal, sino de captar la atmósfera que pudo haberla moldeado. Un paseo por la Grande Île, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, revela esta dualidad en la arquitectura, los nombres de las calles bilingües y la gastronomía. Sentarse en un café junto al río Ill, observando los barcos pasar bajo los puentes cubiertos, es un momento ideal para la reflexión. ¿Cómo es crecer en un lugar que es a la vez el centro neurálgico de Europa y un tranquilo rincón provincial? Esta tensión entre lo global y lo local, tan presente en su obra, se respira en el aire de Estrasburgo. Es un sitio que enseña, desde sus orígenes, que las fronteras son construcciones humanas y que los puentes, tanto físicos como culturales, son vitales para la existencia.
El Crisol de Identidades: Ankara, Madrid y los Años Formativos
Tras el prólogo francés, la narración vital de Shafak se traslada a Turquía, pero no a la Estambul de postal, sino a la sobria y burocrática Ankara. Fue allí donde pasó gran parte de su infancia y adolescencia, criada por su madre y su abuela, dos figuras femeninas fuertes que influirían profundamente en su visión del mundo y su feminismo. Este periodo, salpicado de estancias en otras ciudades como Madrid, Amman o Colonia, moldeó su carácter políglota y su perspectiva perpetua de «outsider».
Ankara: La Capital de la Memoria y la Política
Ankara, la capital concebida por Atatürk, encarna el proyecto de una Turquía moderna, laica y occidentalizada. Es una ciudad de amplias avenidas, edificios gubernamentales y un ritmo menos caótico que Estambul. Crecer aquí, en el epicentro político del país, expuso sin duda a Shafak a debates sobre la identidad nacional, el laicismo y el papel de la religión en la sociedad turca, temas que aborda con maestría en sus ensayos y novelas. Caminar por el barrio de Kızılay o visitar el mausoleo de Anıtkabir no es solo un recorrido histórico, sino una inmersión en la psique de la Turquía republicana. Es un espacio que contrasta con la Estambul otomana y mística, ofreciendo el polo opuesto de la identidad turca. Fue en el entorno académico de Ankara, en la Universidad Técnica de Medio Oriente, donde Shafak estudió Relaciones Internacionales y Estudios de Género y de la Mujer, sentando las bases intelectuales de su obra literaria futura.
Ecos Ibéricos: Un Paréntesis en Madrid
La adolescencia de Shafak también incluyó un capítulo en Madrid. Esta experiencia, aunque menos documentada que sus estancias en Turquía, resulta fundamental para comprender su cosmopolitismo. Madrid, con su energía vibrante, su cultura callejera y su propia historia de tensiones entre tradición y modernidad, debió ofrecerle una nueva perspectiva, una forma distinta de entender la vida mediterránea. Imaginarla paseando por el Parque del Retiro o perdiéndose en las callejuelas del Madrid de los Austrias es añadir una capa más a su complejo tapiz de influencias. Esta capacidad de absorber y sintetizar culturas diversas es lo que permite que su escritura resuene con lectores de todo el mundo. El peregrino literario que visite Madrid puede buscar no un rastro físico de Shafak, sino el espíritu de apertura y curiosidad que la ciudad inspira, un espíritu que ella sin duda hizo suyo.
Estambul: El Alma Manuscrita de Shafak

Si la vida de Shafak fuera una novela, Estambul sería su indiscutible protagonista. Es la ciudad que ama y que la hiere, su musa inagotable, el laberinto de historias donde sus personajes nacen, aman, sufren y mueren. Estambul no es solo un telón de fondo en su obra; es un organismo vivo, con memoria, alma y un corazón que late a través del Bósforo. Para quienes siguen su literatura, llegar a Estambul es como entrar en las páginas de sus libros. Cada mezquita, cada bazar, cada calle empinada y cada sorbo de té de manzana parecen resonar con sus palabras.
El Corazón Palpitante: Beyoğlu y la Nostalgia Cosmopolita
El distrito de Beyoğlu, en la orilla europea, es posiblemente el epicentro del Estambul de Shafak. Con la Avenida İstiklal como su arteria principal, esta zona representa el pasado cosmopolita de la ciudad, un lugar donde las culturas levantina, griega, armenia y judía convivieron con la otomana. Hoy, a pesar de los cambios, aún se percibe esa nostalgia de un mundo perdido, un tema recurrente en novelas como «La bastarda de Estambul».
Caminando por İstiklal Caddesi: Un Mosaico de Historias
Recorrer la Avenida İstiklal a pie es una experiencia sensorial completa. El tintineo del tranvía rojo, el aroma a castañas asadas en invierno, el murmullo constante de la multitud, la mezcla de fachadas neoclásicas con modernas tiendas internacionales… todo es un festín para los sentidos. Es fácil imaginar a los personajes de Shafak perdiéndose en esta marea humana, buscando refugio en los pasajes históricos como el Çiçek Pasajı (Pasaje de las Flores) o el Hazzopulo Pasajı. Aquí, pasado y presente se cruzan y se mezclan en cada esquina. La clave para el viajero es caminar sin prisa, levantar la vista para admirar los detalles arquitectónicos de los edificios, atreverse a entrar en los patios ocultos y sentir el pulso de una ciudad que rehúye ser definida por una sola identidad.
Los Cafés Literarios y el Refugio del Pensamiento
Beyoğlu está salpicado de cafés que son mucho más que meros lugares para tomar algo. Son espacios de debate, creación y resistencia intelectual. Sentarse en un café histórico en la zona de Tünel o Galata, con un libro de Shafak en la mano, es casi un acto ritual. Son lugares donde el tiempo parece ralentizarse, donde se puede observar el ir y venir de la vida mientras se saborea un denso y aromático café turco. En estos refugios se conecta con el espíritu de intelectuales, artistas y escritores que han hecho de Estambul su hogar e inspiración, un linaje del que Shafak es heredera directa. Estos cafés son los salones de una ciudad que siempre ha valorado la conversación y el intercambio de ideas.
Fatih y Balat: Donde la Historia Susurra Secretos Sufíes
Si Beyoğlu es el rostro moderno y occidental de Estambul, los barrios de Fatih y Balat, en la península histórica, representan su alma antigua y mística. Aquí, el viajero se adentra en un mundo de tradiciones arraigadas, de fe profunda y de relatos que se remontan a los tiempos de Bizancio y el apogeo del Imperio Otomano. Es el Estambul de «Las cuarenta reglas del amor» y el escenario de las vidas entrelazadas en «La bastarda de Estambul».
En Busca de Rumi y Shams: El Velo Místico de «Las Cuarenta Reglas del Amor»
Aunque la novela se desarrolla principalmente en Konya, el espíritu del sufismo que impregna «Las cuarenta reglas del amor» se siente con fuerza en los barrios más conservadores de Estambul. Visitar la Mezquita de Fatih o la Mezquita de Eyüp Sultán, especialmente durante la llamada a la oración, es una experiencia que trasciende lo turístico. El sonido del ezan que resuena desde los minaretes, la devoción de los fieles y la atmósfera de paz y recogimiento transportan al lector al universo espiritual de Shams de Tabriz y Rumi. No es una búsqueda literal, sino la apertura a la dimensión mística de la ciudad, comprendiendo cómo la espiritualidad impregna la vida cotidiana de millones de sus habitantes. Es una invitación a la introspección, a reflexionar sobre el amor, la fe y el sentido de la existencia, al igual que hacen los personajes de la novela.
El Color y el Caos de Balat: Escenario de «La Bastarda de Estambul»
El antiguo barrio judío de Balat, con sus casas de colores vivos y desconchados, sus calles empinadas y laberínticas, y la ropa tendida entre los edificios, es un festín visual y uno de los escenarios más evocadores en la obra de Shafak. Pasear por Balat es como entrar en un decorado cinematográfico que a la vez es absolutamente real. Es el hogar de la familia Kazancı en «La bastarda de Estambul», un microcosmos de la diversidad de la ciudad. Aquí convivieron durante siglos judíos, griegos ortodoxos, armenios y musulmanes. Hoy, aunque esa diversidad ha disminuido, sus huellas permanecen en las sinagogas, iglesias y mezquitas que salpican el barrio. El consejo para el viajero es simple: olvide el mapa y piérdase. Déjese guiar por la intuición, suba las cuestas que parecen no conducir a ningún lugar y descubra cafés encantadores, pequeñas tiendas de antigüedades y las vistas más inesperadas del Cuerno de Oro.
El Bósforo: La Vena Fluvial que Une y Divide
El Bósforo no es solo un estrecho de agua; es la metáfora definitiva de Estambul y, por extensión, de la propia Shafak. Es la línea que separa Europa de Asia, Oriente de Occidente, pero también el vínculo que los une. Es un espacio de melancolía (hüzün, en turco), un concepto clave para comprender el alma de la ciudad que Shafak explora en profundidad. El Bósforo es un recordatorio constante de dualidad, movimiento y de la imposibilidad de una identidad fija.
Un Viaje en Ferry: Meditando sobre el Agua
La forma más auténtica de experimentar el Bósforo es tomar uno de los ferris públicos (vapur) que cruzan constantemente de una orilla a otra. No es solo un medio de transporte, sino un ritual diario para miles de estambulitas. A bordo, con el viento en la cara, el graznido de las gaviotas y una taza de té caliente en la mano, se puede contemplar el majestuoso perfil de la ciudad: los palacios de Dolmabahçe y Topkapı, las mansiones de madera (yalı) en la orilla, la fortaleza de Rumeli Hisarı. Es un momento para meditar, para sentir la inmensidad de la historia y la belleza efímera del presente. En estos trayectos, los personajes de Shafak suelen hallar momentos de claridad o profunda confusión, reflejando la naturaleza dual del estrecho.
Üsküdar y el Lado Asiático: Una Nueva Perspectiva
Cruzar al lado asiático ofrece una perspectiva completamente distinta. Barrios como Üsküdar o Kadıköy tienen un ritmo más relajado y local. Sentarse en los escalones frente a la Torre de la Doncella (Kız Kulesi) en Üsküdar al atardecer, con la silueta de la península histórica recortada contra un cielo anaranjado, es una de las experiencias más poéticas que Estambul puede ofrecer. Es ver la ciudad icónica desde fuera, como un espectador, lo que permite apreciar su escala y belleza de forma diferente. Este cambio de perspectiva es fundamental en la obra de Shafak, que continuamente invita a ver el mundo desde los ojos del «otro».
Consejos Prácticos para el Peregrino en Estambul
El Mejor Momento para Viajar
La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son ideales. El clima es agradable para caminar y la luz perfecta para la fotografía, dotando a la ciudad de una atmósfera mágica. El verano puede ser muy caluroso y húmedo, mientras que el invierno es frío y lluvioso, aunque con su propio encanto melancólico.
Moverse por la Metrópoli
La red de transporte público es excelente y asequible. Se recomienda adquirir una Istanbulkart para usar en ferris, tranvías, metros y autobuses. Caminar es la mejor manera de descubrir los barrios históricos, aunque hay que estar preparado para las cuestas. Los ferris son no solo eficientes, sino también toda una experiencia. Es aconsejable evitar los taxis en horas punta debido al tráfico intenso.
El Exilio Elegido: Londres, la Metrópolis de las Voces Globales
Después de años siendo la voz crítica y cosmopolita de Turquía, la creciente polarización política en su país llevó a Elif Shafak a establecer su residencia principal en Londres. Este traslado no supuso una ruptura, sino la continuación de su identidad nómada, un movimiento hacia otra megalópolis global donde convergen historias de todo el mundo. Londres representa para ella, y para quienes la siguen, un espacio de libertad intelectual, de exilio voluntario y de pertenencia a una comunidad literaria sin fronteras.
La Ciudad como Página en Blanco
Si Estambul es la ciudad de la memoria ancestral, Londres es la ciudad de la reinvención constante. Es un lugar donde uno puede permanecer anónimo y, al mismo tiempo, encontrar su tribu. Para una escritora como Shafak, cuya obra se nutre de la diversidad y la polifonía de voces, Londres es un laboratorio humano inagotable. Aquí, las narrativas de inmigrantes, exiliados y buscadores de fortuna se entrelazan con la historia de un antiguo imperio, creando un tejido cultural de gran complejidad y fascinación.
De Shoreditch a Notting Hill: Los Barrios de la Creatividad
Explorar el Londres de Shafak implica recorrer barrios que vibran con energía creativa y multicultural. El este de Londres, con Shoreditch y Brick Lane, es un lienzo de arte callejero, mercados vintage y una mezcla de culturas bengalí e hipster. Es un espacio que habla de transformación y de cómo las olas migratorias moldean la identidad de un barrio. Por otro lado, el oeste, con Notting Hill, evoca un ambiente más bohemio y literario, con sus librerías independientes y sus coloridas fachadas. Caminar por estas zonas es sentir el pulso de la ciudad que inspira sus obras más recientes, novelas como «La isla de los árboles perdidos», que exploran la memoria, el exilio y las raíces.
Bibliotecas y Librerías: Los Nuevos Santuarios
En Londres, las librerías se convierten en auténticos centros culturales. Visitar lugares icónicos como Daunt Books en Marylebone, con sus galerías de roble y su enfoque en la literatura de viajes, o Foyles en Charing Cross Road, resulta un peregrinaje en sí mismo. Son espacios donde se celebra la palabra escrita, donde uno puede pasar horas perdido entre estanterías. La British Library, cerca de King’s Cross, no es solo un depósito de conocimiento, sino un punto de encuentro para investigadores y escritores de todo el mundo. En estos santuarios del saber, el espíritu intelectual de Shafak encuentra su hogar londinense, un espacio para la reflexión y la creación alejado del ruido político.
Encontrando a Shafak en el Londres Contemporáneo
Buscar a Shafak en Londres no implica localizar lugares específicos, sino conectar con los temas que impregnan su vida y obra en esta nueva etapa: el feminismo global, los derechos humanos, la defensa de la democracia y la importancia de contar historias en un mundo fragmentado.
El Sabor del Mundo en Borough Market
Un lugar como Borough Market, cercano al London Bridge, simboliza perfectamente el Londres que habita Shafak. Allí, los sabores y aromas de todo el planeta se mezclan en un bullicio vibrante. Degustar quesos franceses, aceitunas griegas, curries indios y pasteles turcos en un solo sitio es una experiencia que celebra la diversidad y el cosmopolitismo. Es un festín sensorial que refleja la riqueza que la inmigración aporta a la ciudad, un tema central en el pensamiento de la autora.
Parques y Reflexión: Un Respiro del Asfalto
Los amplios parques de Londres, como Hyde Park o Regent’s Park, ofrecen un necesario contrapunto al ritmo frenético de la ciudad. Son espacios democráticos donde la gente se reúne para pasear, leer, debatir o simplemente estar en silencio. Un paseo por el Serpentine o una tarde de lectura bajo un árbol en Hampstead Heath son formas de conectar con la necesidad de introspección y calma, un respiro que permite procesar la complejidad del mundo exterior. Son los lugares donde la mente puede vagar libremente, una condición esencial para la escritura.
Un Legado Sin Fronteras: El Viaje Interior

Seguir los pasos de Elif Shafak por las ciudades que han marcado su vida es, en última instancia, emprender un viaje hacia nuestro propio interior. Sus novelas y su biografía nos muestran que el hogar no es necesariamente un lugar en el mapa, sino un estado del alma. Nos enseñan que la identidad no es una etiqueta fija, sino una conversación fluida entre nuestras raíces, nuestras decisiones y las historias que elegimos contar.
Más Allá de los Mapas: La Geografía del Alma
El verdadero peregrinaje que propone Shafak no es geográfico, sino emocional e intelectual. Estrasburgo representa la riqueza de las identidades híbridas. Ankara, la tensión entre tradición y modernidad. Estambul, el poder de la memoria y la melancolía. Londres, la esperanza de construir una comunidad global basada en la empatía y la narración. Cada ciudad es una lección, un capítulo en el manual para entender la complejidad de nuestro tiempo.
La Invitación Final: Leer a Shafak, Viajar con el Corazón
Al concluir este recorrido, el consejo más valioso es sencillo: lleven sus libros consigo. Lean «La bastarda de Estambul» en un café de Balat. Reflexionen sobre «Las cuarenta reglas del amor» mientras cruzan el Bósforo en ferry. Contemplen las ideas de «Cómo mantener la cordura en una época de división» en un parque de Londres. Permitan que sus palabras sean el filtro con el que experimentan estos lugares. Porque el viaje más profundo no es el que recorren nuestros pies, sino el que realiza nuestro corazón cuando se abre a nuevas historias. Y en el universo de Elif Shafak, cada historia es un puente, una puerta, un hogar.

