El éxito rotundo y la aclamación internacional de la película ‘Los espíritus de la isla’ (The Banshees of Inisherin) no solo han llenado las salas de cine, sino que ahora prometen llenar de visitantes los impresionantes paisajes que sirvieron de telón de fondo para este drama. Aprovechando este fenómeno global, Turismo de Irlanda ha lanzado una serie de nuevas rutas y experiencias turísticas diseñadas para sumergir a los viajeros en el melancólico y espectacular mundo de la ficticia isla de Inisherin.
El poder del «turismo de pantalla» en la Isla Esmeralda
La estrategia de Irlanda de utilizar sus localizaciones de cine y televisión como un imán para turistas no es nueva, pero ‘Los espíritus de la isla’ representa una oportunidad de oro. La película, dirigida por Martin McDonagh y protagonizada por Colin Farrell y Brendan Gleeson, cosechó 9 nominaciones a los Premios Óscar y se alzó con 3 Globos de Oro, colocando sus escenarios naturales en el punto de mira de millones de espectadores.
Este fenómeno, conocido como «turismo de pantalla» o «cineturismo», ha demostrado ser un motor económico de gran eficacia para Irlanda en el pasado.
- Juego de Tronos: Las localizaciones en Irlanda del Norte atrajeron a multitudes de fans, generando un impacto económico estimado en más de 250 millones de libras en la región.
- Star Wars: La remota isla de Skellig Michael, escenario de ‘El despertar de la Fuerza’ y ‘Los últimos Jedi’, experimentó un aumento masivo en el interés turístico, obligando a las autoridades a gestionar cuidadosamente el acceso para proteger su frágil ecosistema.
Según datos de Fáilte Ireland, la autoridad nacional de desarrollo turístico, aproximadamente un tercio de los visitantes internacionales afirma que ver películas o series rodadas en el país influyó en su decisión de viajar a Irlanda. Con una recaudación global que superó los 50 millones de dólares, ‘Los espíritus de la isla’ se posiciona como el nuevo embajador de los paisajes más salvajes y auténticos del país.
Un viaje al corazón de Inisherin: Las nuevas rutas
Las nuevas iniciativas se centran en los dos lugares principales donde se rodó la película, que en la vida real no son una, sino dos islas distintas en la costa oeste de Irlanda.
Inishmore, la mayor de las islas Aran
Aquí es donde los visitantes encontrarán los icónicos muros de piedra y los caminos rurales que Pádraic (Colin Farrell) recorría a diario. Los puntos clave de la ruta en Inishmore incluyen:
- Dún Aonghasa: Un espectacular fuerte prehistórico situado al borde de un acantilado de 100 metros de altura, que ofrece vistas panorámicas que aparecen repetidamente en la película.
- La ubicación de la casa de Pádraic y Siobhán: Aunque la casa fue construida para la película y retirada después, el lugar exacto es ahora un punto de peregrinaje para los fans, que buscan recrear la atmósfera de la película con el océano Atlántico de fondo.
- Pubs locales: Si bien el pub de la película, J.J. Devine’s, no era real, los pubs de Inishmore, como el famoso Joe Watty’s, ofrecen la auténtica experiencia de la música tradicional irlandesa y la hospitalidad que se respira en la cinta.
Achill Island, Condado de Mayo
Conectada por un puente al continente, Achill Island proporcionó algunos de los paisajes costeros más dramáticos.
- Keem Bay: Una de las playas más hermosas de Irlanda, fue el lugar donde se ubicó la casa de Colm (Brendan Gleeson). Sus aguas turquesas y su arena dorada contrastan con el tono sombrío de la historia.
- Cloughmore: La localización de la tienda de la señora McCormick, un punto central en la vida social de la ficticia Inisherin.
- Purteen Harbour: El puerto que sirvió de escenario para varias escenas clave, donde los visitantes pueden observar la vida pesquera local que apenas ha cambiado con el tiempo.
Impacto económico y futuro sostenible
Se espera que esta nueva ola de turismo cinematográfico genere un impacto significativo, especialmente fuera de la temporada alta de verano. Al atraer a visitantes en otoño y primavera, la iniciativa busca crear un flujo turístico más constante, beneficiando a hoteles, restaurantes, guías turísticos y artesanos locales durante todo el año.
Sin embargo, el éxito también plantea desafíos. La creciente popularidad de estas islas, con su delicado ecosistema y sus infraestructuras limitadas, exige un enfoque de turismo sostenible. Las autoridades turísticas y las comunidades locales están trabajando para gestionar el aumento de visitantes de una manera que proteja el patrimonio natural y cultural que hace que estos lugares sean tan especiales.
La iniciativa no solo impulsa la economía, sino que también fomenta un interés renovado en la cultura gaélica, el idioma irlandés (todavía hablado en las islas Aran, que son una región Gaeltacht) y las tradiciones que definen esta parte remota y fascinante del mundo. Para los viajeros, es una oportunidad única de ir más allá de la pantalla y experimentar la belleza cruda y el espíritu indomable que cautivaron al público de todo el mundo.

