MENU

El Alma Cruda de Río: Un Viaje a las Locaciones de «Ciudad de Dios»

Hay películas que se ven y hay películas que se sienten, que se respiran, que se incrustan en la memoria con la fuerza de una experiencia vivida. «Ciudad de Dios» (Cidade de Deus), la obra maestra de Fernando Meirelles y Kátia Lund, pertenece indeleblemente a esta segunda categoría. No es solo un filme; es un latido febril, un torbellino de colores, sonidos y violencia que nos sumerge en las entrañas de las favelas de Río de Janeiro durante las décadas de los 60, 70 y 80. Realizar una peregrinación a los escenarios de esta película no es una tarea convencional de buscar una esquina exacta o una fachada reconocible. Es un viaje mucho más profundo: una inmersión en el contexto social, histórico y cultural que dio a luz a esta narrativa tan brutal como poética. Es buscar el alma de un lugar que el cine transformó en un mito global, un lugar que, paradójicamente, no es exactamente el que da nombre a la película.

La primera y más importante revelación para cualquier peregrino cinematográfico es que «Ciudad de Dios» no se rodó, en su mayor parte, en la favela real de Cidade de Deus. A principios de los años 2000, cuando la producción estaba en marcha, la verdadera Cidade de Deus era un territorio demasiado volátil y peligroso, controlado por facciones del narcotráfico que hacían inviable la presencia de un equipo de filmación. Esta decisión, nacida de la necesidad, se convirtió en una declaración de principios: la película no buscaba explotar una comunidad, sino contar una historia universal sobre la pobreza, la ambición y la supervivencia, utilizando el paisaje de Río como un lienzo compuesto. Por lo tanto, nuestro viaje nos llevará a través de un mosaico de barrios y comunidades que, juntos, construyeron la «Ciudad de Dios» cinematográfica. Es un peregrinaje al espíritu, no solo al lugar, una exploración de la geografía emocional de Río de Janeiro, donde cada colina y cada callejón cuenta una historia de resiliencia.

Este viaje a la geografía emocional de Río de Janeiro es una forma única de peregrinación cinematográfica, similar a la que se puede experimentar tras los pasos de Sayuri en los escenarios de ‘Memorias de una Geisha’.

目次

La Realidad Detrás de la Ficción: ¿Qué es la Cidade de Deus?

la-realidad-detras-de-la-ficcion-que-es-la-cidade-de-deus

Antes de buscar las huellas de Buscapé, Zé Pequeno o Bené, es esencial comprender el lugar que les dio nombre: la verdadera Cidade de Deus. Este entendimiento constituye la base de nuestra peregrinación, ya que nos permite valorar la magistral reconstrucción lograda por el filme y la compleja realidad que aún persiste hoy en día.

Un Proyecto Habitacional que se Convirtió en Símbolo

La historia de Cidade de Deus comienza en la década de 1960. No surgió de manera orgánica como otras favelas que crecían en los morros (colinas) de Río. Fue un proyecto gubernamental, un conjunto habitacional edificado en la remota Zona Oeste de la ciudad. Su objetivo era reubicar a miles de familias que habían sido desalojadas de favelas situadas en áreas más céntricas y turísticas como Copacabana, Ipanema y Lagoa. En teoría, era una solución habitacional; en la práctica, se trató de un acto de segregación espacial. Las autoridades de la época, bajo un gobierno militar, buscaban «limpiar» la imagen de la zona sur, el rostro de Río ante el mundo, desplazando la pobreza fuera de la vista.

Este aislamiento geográfico fue una de las raíces del problema. Cidade de Deus fue construida en una llanura pantanosa, alejada de los centros de trabajo, con infraestructura precaria y acceso limitado al transporte público. Para sus nuevos residentes, la vida se volvió una lucha diaria no solo por la supervivencia económica, sino también contra la sensación de abandono. En este caldo de cultivo de desesperanza y falta de oportunidades, con una presencia estatal casi nula más allá de la represión policial, el crimen organizado encontró un terreno fértil para prosperar. Lo que la película narra con intensidad visceral no es una ficción; es la dramatización de un proceso histórico real que convirtió un proyecto habitacional en sinónimo de violencia y anarquía durante décadas.

La Favela Hoy: Entre la Pacificación y los Desafíos Persistentes

Visitar la verdadera Cidade de Deus hoy es enfrentar una realidad mucho más matizada que la presentada en la película. A partir de 2008, Río de Janeiro implementó un ambicioso programa de seguridad conocido como Unidades de Policía Pacificadora (UPP). La idea era expulsar a las bandas de narcotraficantes y establecer una presencia policial permanente, junto con inversiones sociales. Cidade de Deus fue una de las comunidades beneficiadas con una UPP, y durante un tiempo, los niveles de violencia disminuyeron drásticamente.

El ambiente cambió. La comunidad, que siempre ha mantenido una vida interna vibrante pese a los conflictos, pudo prosperar con mayor libertad. Hoy, al recorrer sus calles principales (siempre con la guía y el permiso de un residente local), no se encuentra una zona de guerra, sino un barrio animado y lleno de vida. Hay pequeños comercios, salones de belleza, bares, iglesias evangélicas y centros culturales. El sonido del funk carioca se mezcla con las conversaciones de los vecinos y el ruido de las moto-taxis que suben y bajan por las calles. Existe un fuerte sentido de comunidad, una red de apoyo mutuo forjada a lo largo de años de adversidad.

Sin embargo, la situación sigue siendo compleja. La crisis económica y política de Brasil en los últimos años ha debilitado el programa UPP, y en muchas comunidades, incluida Cidade de Deus, los conflictos armados han resurgido esporádicamente. Los desafíos estructurales de la pobreza, la falta de educación de calidad y la brutalidad policial siguen siendo una realidad diaria para muchos. Por ello, una visita debe hacerse con el máximo respeto y conciencia. No es un safari de la pobreza ni un parque temático de una película. Es el hogar de más de 40,000 personas, cada una con su propia historia. La peregrinación aquí es de entendimiento, de escuchar más que de mirar, de comprender la resiliencia humana en su máxima expresión.

El Lienzo Cinematográfico: Rastreando los Pasos de Buscapé y Zé Pequeno

Ahora que entendemos el contexto de la verdadera Cidade de Deus, podemos comenzar el viaje hacia los lugares que le dieron vida en la pantalla. La dirección de arte de la película es una hazaña, ya que logró construir un universo cohesivo y creíble a partir de fragmentos dispersos por todo Río de Janeiro. Nuestra exploración nos llevará a la Zona Norte, una zona de la ciudad frecuentemente ignorada por los turistas, pero que representa el auténtico corazón popular de Río.

Cidade Alta: El Núcleo del Rodaje en Cordovil

El principal lugar que sustituyó a la Cidade de Deus en el cine fue un conjunto habitacional llamado Cidade Alta, ubicado en el barrio de Cordovil, en la Zona Norte. Este sitio comparte muchas características arquitectónicas con la verdadera Cidade de Deus: grandes bloques de apartamentos de concreto, calles angostas y laberínticas, y una densidad poblacional que genera una sensación palpable de vida comunitaria y, a la vez, de claustrofobia.

Fue en Cidade Alta donde se filmaron muchas de las escenas más icónicas. Imaginen la secuencia inicial, la célebre persecución de la gallina. El caos, la energía, el frenético movimiento de cámara a través de esos callejones… todo ello fue capturado aquí. Los patios donde los niños juegan al fútbol, que se transforman en campos de batalla para las pandillas juveniles. Las plazas polvorientas donde se toman decisiones de vida o muerte. Los exteriores de los apartamentos donde los personajes viven, aman y mueren. Todo este universo visual se erigió en Cidade Alta.

Visitar hoy este lugar, siempre acompañado por alguien local que conozca el terreno, es una experiencia reveladora. Se puede sentir la atmósfera que Meirelles y su equipo capturaron con tanto acierto. El sol implacable que rebota en el cemento, el eco de la música que se escapa por una ventana, la ropa tendida en los balcones como banderas de la vida cotidiana. Aunque los actores ya no estén, la energía del lugar persiste. Es un testimonio del poder del cine para inmortalizar el espíritu de un espacio. La peregrinación a Cidade Alta no consiste en hallar el ángulo exacto de una toma, sino en situarse en medio de ese patio y percibir el pulso de la comunidad, el mismo que da vida a la película.

El Contraste de Bairro Peixoto: Un Respiro en Copacabana

No todo en «Ciudad de Dios» es la dura realidad de la favela. La película también explora sueños de escape y el anhelo de una vida distinta. Para representar estos momentos de contraste, el equipo de producción se trasladó a sitios radicalmente diferentes. Uno de ellos es el Bairro Peixoto, un pequeño y tranquilo enclave dentro del bullicioso barrio de Copacabana, en la Zona Sur.

Bairro Peixoto es como una isla en el tiempo. Es una zona de edificios de estilo art déco, calles arboladas y una atmósfera casi provincial, a pesar de estar a pocas cuadras de una de las playas más famosas del mundo. Aquí se rodaron escenas que requerían un ambiente más burgués y seguro. Podrían ser los exteriores del periódico donde Buscapé consigue su primer trabajo, o lugares que representan el “asfalto”, el mundo fuera de la favela al que aspiran algunos personajes.

Un paseo por Bairro Peixoto ofrece un contrapunto esencial a nuestra peregrinación. Mientras en Cidade Alta se siente la urgencia y la intensidad, aquí se respira una calma melancólica. Es el mundo que los habitantes de la favela observan desde la distancia, un símbolo de la profunda desigualdad social que define Río de Janeiro. Sentarse en un café en la Praça Edmundo Bittencourt, el corazón del barrio, invita a reflexionar sobre las dos ciudades que coexisten en una misma, una realidad que la película expone con desgarradora honestidad. Este contraste geográfico es fundamental para comprender la narrativa emocional del filme.

Paisajes Anónimos de la Zona Oeste y Norte: El Mosaico de Río

La genialidad de la película radica en su capacidad para tejer un tapiz verosímil a partir de innumerables localizaciones. Más allá de Cidade Alta y Bairro Peixoto, el equipo de rodaje utilizó decenas de calles, playas y descampados anónimos por toda la Zona Norte y la Zona Oeste de Río. La playa donde el “Trío Ternura” comete sus primeros robos, las carreteras polvorientas por donde huyen, los bares donde cierran tratos… muchos de estos sitios no son identificables ni turísticos. Son solo fragmentos del vasto y diverso paisaje urbano de Río.

Esto nos enseña una lección importante para nuestra peregrinación: la “Ciudad de Dios” de la película está en todas partes y en ninguna. Es una construcción, un arquetipo. Por eso, el verdadero peregrino no debe obsesionarse con hallar cada lugar exacto. En su lugar, debe recorrer Río con los ojos de Buscapé, con la cámara en la mente. Observar los contrastes, la belleza que emerge junto a la decadencia, la energía inagotable de su gente. Cada viaje en autobús por la Avenida Brasil, cada vista de los complejos de favelas que se extienden por las colinas, cada interacción en un mercado popular, se convierte en parte de la experiencia. La película nos ofrece una nueva mirada para ver Río, para ir más allá de las postales del Cristo Redentor y el Pan de Azúcar y encontrar la ciudad real, cruda y vibrante.

El Ritmo de la Favela: Más Allá de la Violencia

el-ritmo-de-la-favela-mas-alla-de-la-violencia

Una de las críticas que a veces se hace a «Ciudad de Dios» es que se enfoca demasiado en la violencia, dejando de lado otros aspectos de la vida en la favela. Aunque la violencia es un elemento central de la narrativa, la película está impregnada de la cultura vibrante de estas comunidades. Una peregrinación completa debe explorar también estas dimensiones, que constituyen la verdadera esencia de la resistencia y la alegría del pueblo carioca.

La Banda Sonora de la Vida: Samba, Funk Carioca y la Cultura del Sonido

La banda sonora de la película, que combina la samba de Cartola con el soul de Tim Maia y el funk de los años 70, es una auténtica lección de la historia musical brasileña. La música en las favelas de Río no es solo entretenimiento; es el tejido que une a la comunidad. Es la crónica de sus alegrías y penas, un vehículo para la identidad y la protesta.

El peregrino debe sumergirse en este universo sonoro. Esto puede implicar visitar una escuela de samba en barrios como Mangueira o Vila Isabel, donde se prepara el carnaval con una pasión y disciplina sorprendentes durante todo el año. O bien, para los más audaces y siempre acompañados por guías locales, experimentar un baile funk. Estos bailes, frecuentemente estigmatizados por los medios, son celebraciones comunitarias masivas, un espacio de libertad y autoexpresión para la juventud. El ritmo potente del funk carioca, nacido en estas mismas comunidades, es la banda sonora contemporánea de la favela, una evolución directa de la cultura musical que la película retrata. Escuchar este sonido en su lugar de origen es conectar directamente con la energía incontenible que el filme refleja tan bien.

El Arte que Emerge del Concreto: Graffiti y Expresión Urbana

Las paredes de las favelas de Río son lienzos vivos. El graffiti es una presencia constante, una explosión de color y creatividad que transforma los muros de hormigón en galerías al aire libre. Estos murales no son meras decoraciones; son declaraciones políticas, homenajes a líderes comunitarios caídos, retratos de la vida cotidiana y afirmaciones de identidad.

El viajero curioso hallará en este arte urbano una narrativa visual que complementa la película. Existen artistas que han alcanzado fama internacional, pero el verdadero poder reside en la ubiquidad del arte, en el talento anónimo que adorna la fachada de una pequeña tienda o el muro de una cancha de fútbol. Buscar estas obras es otra forma de peregrinación. Es leer las historias que la comunidad cuenta sobre sí misma, ver la belleza que insiste en florecer en los entornos más difíciles. Es una prueba de que, incluso en medio de la lucha, el espíritu creativo humano no puede ser contenido.

Peregrinación Responsable: Consejos para el Viajero Consciente

Embarcarse en un viaje hacia los lugares que inspiraron y moldearon «Ciudad de Dios» exige una sensibilidad y preparación especiales. No es comparable con visitar los estudios de Hollywood. Aquí se ingresa a comunidades vivas, con sus propias reglas, alegrías y desafíos. La responsabilidad y el respeto deben guiar cada uno de nuestros pasos.

Contratar un Guía Local: La Clave para una Experiencia Auténtica y Segura

Este es el consejo más importante y no debe subestimarse: no se aventure solo en comunidades como Cidade de Deus o Cidade Alta. La seguridad es una preocupación real, y la dinámica interna de estos lugares es compleja y desconocida para los forasteros. La única manera ética y segura de efectuar esta visita es contratando a un guía local, preferiblemente un residente de la propia comunidad.

Hay varias organizaciones y emprendedores locales que ofrecen tours. Un buen guía no solo garantizará su seguridad, sino que convertirá su visita de una simple observación en una inmersión cultural. Le presentará a otros habitantes, le explicará la historia del lugar desde una perspectiva interna, le llevará a comer en sitios auténticos y se asegurará de que su presencia contribuya positivamente a la economía local. Esta es la diferencia entre ser un turista y ser un invitado. Es una inversión que enriquece la experiencia de manera profunda y demuestra respeto hacia la comunidad que le recibe.

La Ética de la Fotografía: Respeto por Encima del Recuerdo

La tentación de capturar con la cámara la potente realidad visual de estos lugares es grande. Sin embargo, la fotografía debe abordarse con gran delicadeza. La regla de oro es sencilla: las personas no son parte del paisaje. Son seres humanos en su entorno, en su hogar. Siempre pida permiso antes de fotografiar a alguien, especialmente a los niños. Un gesto amable y una sonrisa suelen ser suficientes. Si alguien dice que no, respete su decisión sin insistir.

Evite el enfoque conocido como «turismo de la pobreza». No se centre únicamente en imágenes de carencia o dificultad. Busque la dignidad, la alegría, la creatividad, la vida. Fotografía el arte en los muros, la energía de un partido de fútbol, la belleza de una vista desde lo alto del morro. Su objetivo debe ser narrar una historia completa y humana, no simplemente documentar la pobreza para una publicación en redes sociales. Una fotografía respetuosa es un intercambio, no una extracción.

Moviéndose por Río: Del Metro a la Moto-Taxi

Llegar a las zonas donde se rodó la película requiere desplazarse más allá del circuito turístico tradicional de la Zona Sur. El sistema de metro de Río es eficiente y seguro, y puede acercarlo a los barrios de la Zona Norte. Desde allí, probablemente necesitará utilizar autobuses o servicios de transporte por aplicación como Uber. Sin embargo, una vez dentro de las comunidades, el principal medio de transporte es la moto-taxi. Estos ágiles vehículos de dos ruedas son conducidos por residentes que conocen cada callejón y atajo. Subirse a una moto-taxi para ascender por las empinadas calles de una favela no es solo un medio de transporte; es una experiencia cultural en sí misma, una pequeña dosis de la adrenalina y el ritmo de la vida local.

El Legado de «Ciudad de Dios»: Veinte Años Después

el-legado-de-ciudad-de-dios-veinte-anos-despues

Reflexionar sobre el impacto de la película es una parte fundamental de esta peregrinación. «Ciudad de Dios» no fue solo un éxito comercial y de crítica; se convirtió en un fenómeno cultural que transformó la manera en que el mundo percibía a Brasil y cómo Brasil se percibía a sí mismo.

Impacto en el Cine Brasileño y Mundial

La película revitalizó el cine brasileño, otorgándole una visibilidad internacional sin precedentes desde el Cinema Novo de los años 60. Su estilo visual dinámico, edición vertiginosa y el uso de actores no profesionales influyeron enormemente en cineastas de todo el mundo. Abrió la puerta a una oleada de películas que exploraban la realidad social de Brasil con una honestidad semejante, como «Tropa de Élite». Demostró que era posible contar historias locales con un lenguaje universal y que el público global estaba ávido de narrativas auténticas y poderosas, sin importar su procedencia.

De Actores a Símbolos: ¿Qué pasó con los Protagonistas?

El casting de la película, mayormente compuesto por jóvenes provenientes de favelas reales, incluida la propia Cidade de Deus, es uno de sus mayores logros. Sus actuaciones transmiten una verdad que ningún actor profesional podría replicar. Sus vidas posteriores al film son un reflejo de las oportunidades y riesgos que enfrentan los jóvenes en esas comunidades. Algunos, como Seu Jorge (Mané Galinha) y Alice Braga (Angélica), han desarrollado carreras internacionales exitosas. Otros, como Leandro Firmino (Zé Pequeno) y Alexandre Rodrigues (Buscapé), continúan trabajando en el cine y la televisión brasileña. Trágicamente, algunos tuvieron destinos más oscuros, evidenciando la cruda realidad que la película mostraba. Sus historias personales son un emotivo recordatorio de que los personajes que amamos y temimos en la pantalla fueron interpretados por personas cuyas vidas reales estuvieron profundamente vinculadas a esa misma lucha.

La Percepción de la Favela: ¿Cambió Algo la Película?

El debate sobre el legado de «Ciudad de Dios» en la percepción de las favelas es complejo. Por un lado, la película puso en el mapa global la realidad de la violencia y la desigualdad en Brasil, generando una conversación necesaria. Humanizó a los residentes, mostrando sus sueños, temores y complejidades. Por otro lado, para una audiencia internacional poco informada, pudo haber reforzado el estereotipo de que las favelas son solo lugares de violencia y peligro, dejando de lado la rica vida cultural y comunitaria que también existe. La verdad, como siempre, se encuentra en un punto intermedio. La película fue una ventana, no el cuadro completo. Nuestra peregrinación, por ello, tiene la responsabilidad de buscar ese panorama más amplio, de usar el film como punto de partida para una comprensión más profunda y no como un punto final.

Realizar un viaje tras las huellas de «Ciudad de Dios» es mucho más que un simple ejercicio cinéfilo. Es una confrontación con la historia, la sociología y el espíritu indomable de Río de Janeiro. Es un viaje que nos obliga a dejar a un lado los prejuicios y a abrir los ojos a una realidad compleja, a veces brutal, pero siempre vibrante y profundamente humana. No encontraremos un set de filmación intacto, sino comunidades reales que prestaron sus calles, sus casas y sus almas para crear una de las obras más importantes en la historia del cine. Al final, el peregrino no solo habrá encontrado los escenarios de una película, sino que habrá vislumbrado el corazón palpitante de una ciudad que, como los personajes del filme, se niega a dejar de luchar, soñar y bailar al ritmo de su propia e irrepetible canción.

  • URLをコピーしました!
  • URLをコピーしました!

この記事を書いた人

Shaped by a historian’s training, this British writer brings depth to Japan’s cultural heritage through clear, engaging storytelling. Complex histories become approachable and meaningful.

目次