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Un Viaje al Corazón de ‘The Square’: Peregrinación a los Lugares de Rodaje que Dieron Vida a la Sátira

Bienvenidos, exploradores de la cultura y peregrinos del celuloide. Soy Ryo Kimura, y hoy nos embarcamos en un viaje no a un solo lugar, sino a un estado mental, a un universo curado con precisión quirúrgica por el maestro de la sátira social, Ruben Östlund. Nos sumergiremos en el mundo de «The Square» (2017), una película que no solo desmanteló con humor incómodo el pretencioso mundo del arte contemporáneo, sino que también construyó su propio paisaje urbano, una metrópolis que, aunque etiquetada como Estocolmo, es en realidad un fascinante mosaico de varias ciudades europeas. Esta no es una simple guía de viaje; es una deconstrucción de un espacio fílmico, una invitación a caminar por las calles, los museos y los apartamentos que sirvieron de lienzo para una de las obras cinematográficas más provocadoras de la última década. «The Square» nos presenta el X-Royal Museum, un templo ficticio del arte moderno donde su curador jefe, el elegante y atribulado Christian, navega por una serie de desastres personales y profesionales. La geografía de la película es tan crucial como sus personajes. Es un personaje en sí mismo: pulcro, minimalista, imponente y, a menudo, fríamente indiferente. Para el espectador atento, el paisaje urbano de la película se siente a la vez familiar y extrañamente deslocalizado. Esto es intencional. Östlund, en su genialidad, seleccionó cuidadosamente lugares en Estocolmo, Gotemburgo y Berlín, fusionándolos para crear un Estocolmo hiperrealista, una versión magnificada de la capital sueca que sirve perfectamente a su narrativa. Este viaje nos llevará desde los patios de un palacio real hasta los interiores de una iglesia neogótica convertida en galería, desde apartamentos de diseño vanguardista hasta las opulentas salas de un museo de arte clásico. Seguiremos los pasos de Christian, no solo para ver lo que él vio, sino para sentir la tensión, la alienación y la absurda comedia de su existencia. Prepárense para una peregrinación que trasciende la pantalla, un itinerario que desvela los secretos arquitectónicos y las decisiones artísticas que hicieron de «The Square» una experiencia inolvidable. Es hora de entrar en el cuadrado, ese santuario de confianza y cuidado, y explorar el mundo que lo rodea.

Si te fascina cómo los espacios urbanos se convierten en personajes cruciales de una historia, te recomendamos explorar nuestro artículo sobre las localizaciones de culto de Battle Royale.

目次

El X-Royal Museum: El Corazón Ficticio de la Película

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El núcleo narrativo de «The Square» es el X-Royal Museum, una prestigiosa institución de arte contemporáneo de renombre mundial donde Christian ocupa el cargo de curador principal. Sin embargo, este museo no aparece en el mapa de Estocolmo. Es una creación cinematográfica magistral, un collage de varios espacios reales que, combinados, representan la grandeza, la historia y la fría modernidad que la película pretende satirizar. La decisión de Östlund de inventar este lugar a partir de elementos diversos constituye una declaración en sí misma, reflejando cómo el mundo del arte con frecuencia recontextualiza y reensambla la realidad para generar nuevos significados. Para el espectador cinematográfico, descubrir los componentes del X-Royal Museum es el primer y más fascinante paso de este recorrido.

El Palacio Real de Estocolmo (Kungliga slottet): La Fachada del Poder

La imponente fachada del X-Royal Museum corresponde en realidad al Palacio Real de Estocolmo (Kungliga slottet). Situado en el corazón de Gamla Stan, el casco antiguo, este colosal edificio barroco es una de las residencias oficiales de la monarquía sueca y un símbolo perdurable del poder y la historia del país. Al acceder a su patio exterior, el Borggården, se reconoce de inmediato el escenario de varias escenas clave. Es allí donde vemos a Christian llegar al trabajo en su Tesla, un anacronismo moderno que se desliza silenciosamente en medio de siglos de historia. La elección de este lugar resulta una genial ironía. El palacio, un bastión de la tradición y el poder antiguo, se convierte en la fachada de una institución dedicada al arte más vanguardista y disruptivo. Esta yuxtaposición visual crea una tensión inmediata: la vieja guardia y la nueva vanguardia cultural compartiendo un mismo espacio físico. Estar en ese vasto patio resulta sobrecogedor. Los muros de piedra, la escala monumental y la simetría perfecta del diseño de Nicodemus Tessin el Joven transportan a otra época. El sonido de los pasos resuena sobre las losas de piedra, y si se tiene la suerte, se puede presenciar el famoso cambio de guardia, una ceremonia repleta de pompa y circunstancia que parece estar a años luz de una instalación de videoarte conceptual. Para el visitante, explorar el Palacio Real es sumergirse en la historia sueca. Más allá de su papel en la película, alberga varios museos, incluyendo los Apartamentos Reales, el Tesoro y el Museo de Antigüedades de Gustavo III. Un consejo práctico: dedique al menos medio día a recorrer el complejo. La entrada suele ser combinada, permitiendo el acceso a distintas áreas. La mejor forma de llegar es a pie desde la estación de T-bana de Gamla Stan, disfrutando de un paseo por las estrechas calles empedradas del casco antiguo. Al visitarlo, mantén los ojos abiertos a los detalles que Östlund capturó: la textura de los muros, la forma en que la luz incide en el patio, la sensación de un espacio concebido para empequeñecer al individuo. Es un lugar que recuerda que el poder, ya sea monárquico o cultural, siempre ha necesitado una arquitectura imponente para afirmar su legitimidad.

Interiores en Berlín: El Alma Neogótica en la Friedrichswerdersche Kirche

Si el exterior del museo es la herencia real de Suecia, su alma interior, las galerías de techos altos donde se exhiben las obras de arte, se encuentra a más de 800 kilómetros, en Berlín. Para las escenas interiores más impresionantes del X-Royal Museum, el equipo de producción se trasladó a la Friedrichswerdersche Kirche (Iglesia de Friedrichswerder). Esta antigua iglesia protestante, una obra maestra neogótica diseñada por el legendario arquitecto Karl Friedrich Schinkel en la década de 1820, ofrece un telón de fondo visualmente impactante y con resonancia temática. La iglesia, que hoy funciona como anexo de la Alte Nationalgalerie y alberga una colección de esculturas del siglo XIX, fue despojada de su mobiliario religioso para la película y transformada en una galería prístina de arte moderno. Las altas ventanas ojivales, las bóvedas de crucería y las esbeltas columnas de ladrillo visto crean un espacio que se siente a la vez sagrado y secular. La luz se filtra a través de los vitrales, bañando el lugar en una atmósfera etérea que contrasta maravillosamente con la naturaleza a menudo absurda y provocadora del arte exhibido en la película. La elección de una iglesia como interior del museo es, nuevamente, una decisión llena de significado. El arte contemporáneo se presenta como la nueva religión, con sus propios templos, sumos sacerdotes (curadores como Christian) y dogmas incomprensibles para los no iniciados. Las escenas filmadas allí, como la presentación de la instalación «The Square» o la conferencia de prensa que termina mal, adquieren una capa adicional de solemnidad y sacrilegio. Visitar la Friedrichswerdersche Kirche, ubicada en el corazón del distrito Mitte de Berlín, resulta fascinante. El espacio en sí es una obra de arte. Recorrer la nave, ahora ocupada por esculturas de mármol en lugar de bancos, es sentir la historia arquitectónica berlinesa y la visión de Schinkel. La atmósfera es de una calma reverencial, un silencio muy diferente al bullicio de una galería concurrida, que en la película sirve para resaltar el vacío y la pretensión. Para llegar, la estación de U-Bahn más cercana es Hausvogteiplatz (U2). La iglesia está a un breve paseo del famoso bulevar Unter den Linden y de la Isla de los Museos, lo que la convierte en una parada accesible en cualquier itinerario cultural por Berlín. Al estar allí, tómate un momento para observar cómo la arquitectura dirige la mirada hacia las bóvedas superiores, un gesto típico del diseño eclesiástico que, en el contexto de la película, obliga a «elevar» nuestra percepción hacia el arte conceptual. Es una manipulación espacial brillante que Östlund explota plenamente.

La Vida de Christian: Apartamentos y Escenas Cotidianas

Lejos del esplendor del museo, la vida personal de Christian transcurre en espacios que revelan su esencia: un apartamento modernista que es a la vez santuario y jaula de oro, y las bulliciosas calles de la ciudad donde su mundo meticulosamente controlado empieza a desmoronarse. Estos escenarios nos muestran al hombre detrás del curador, vulnerable, imperfecto y profundamente humano ante un mundo cada vez más caótico.

El Apartamento de Christian en Östermalm: Una Fortaleza de Cristal y Acero

El apartamento de Christian se convierte en un personaje más. Es un espacio de diseño impecable, con líneas puras, ventanales de suelo a techo y una paleta de colores neutros. Refleja su gusto sofisticado y su vida ordenada, pero también proyecta una sensación de esterilidad y soledad. Este emblemático edificio está ubicado en el mundo real, en Värtavägen 65-67, en el distrito de Gärdet, en el límite con el acomodado barrio de Östermalm en Estocolmo. Conocido como «Stjärnhusen» (las casas estrella), fue diseñado en la década de 1940 por el prestigioso dúo de arquitectos Backström & Reinius. Su diseño en forma de estrella de tres puntas fue innovador para su época, maximizando la luz natural y las vistas desde cada apartamento, a la vez que creaba interesantes espacios comunes y patios verdes. Para la película, este edificio representa a la perfección el funcionalismo sueco, un movimiento arquitectónico que priorizaba la eficiencia y la iluminación natural. La elección de este lugar como hogar de Christian es intencionada. Vive en una pieza de historia del diseño, aunque su relación con el espacio suele ser distante. Los grandes ventanales que deberían conectar el interior con el exterior, más bien funcionan como barreras de cristal que lo aíslan del mundo. Desde allí observa la vida citadina, pero rara vez parece formar parte de ella. El interior, aunque probablemente rodado en un estudio o en otro lugar, se inspira en la estética del edificio, generando un ambiente cohesivo que evoca el «diseño escandinavo». Para el visitante, recorrer esta zona ofrece una visión distinta de Estocolmo. Gärdet es conocido por sus amplios espacios verdes y su arquitectura funcionalista. Es un barrio residencial apacible, en marcado contraste con el bullicio turístico de Gamla Stan. Caminar por la zona, admirando los Stjärnhusen y otros edificios modernistas, es como una clase de historia de la arquitectura al aire libre. Dado que se trata de un edificio residencial privado, merece respeto. No se puede ingresar, pero la arquitectura exterior es lo suficientemente impresionante para justificar la visita. Se accede fácilmente tomando el T-bana hasta la estación de Gärdet. Desde allí, un agradable paseo conduce al lugar. Al estar allí, imagina a Christian regresando a casa tras un día de crisis en el museo, buscando refugio en su fortaleza de diseño, solo para descubrir que sus problemas lo han seguido hasta allí. El edificio, con su elegancia racional, se transforma en el telón de fondo de la creciente irracionalidad en su vida.

El Incidente del Robo: El Caos en la Elegante Plaza Stureplan

El desencadenante de gran parte de la trama de la película es el ingenioso robo del teléfono y la cartera de Christian. Esta escena clave, una obra de teatro callejera perfectamente orquestada, ocurre en una de las plazas más exclusivas y vibrantes de Estocolmo: Stureplan. Stureplan es el epicentro de la vida nocturna lujosa, las finanzas y las compras de alta gama en la ciudad. Durante el día, es un hervidero de ejecutivos, compradores y turistas; por la noche, se transforma en el lugar de recreo de la élite estocolmense, con clubes exclusivos y bares de champán. El ambiente es de opulencia y prisa, un sitio donde la gente va a ver y ser vista. La elección de Stureplan para esta escena resulta fundamental. Christian, miembro de la élite cultural, se encuentra en su medio natural, pero de pronto es arrastrado a una situación de vulnerabilidad y caos. El robo, disfrazado de una intervención para ayudar a una mujer en apuros, juega con las convenciones sociales y la confianza, temas centrales de la película. En medio del lujo y la seguridad aparente de Stureplan, la frágil capa de civilidad se desgarra. Visitar Stureplan es experimentar el latido moderno de Estocolmo. La plaza está dominada por edificaciones imponentes, como el Sturegallerian, una galería comercial de lujo, y el icónico hongo de hormigón (Svampen), un popular punto de encuentro. Pasear por la plaza es un ejercicio de observación social. Se puede sentar en uno de los numerosos cafés y observar el mundo pasar, o explorar las tiendas de diseñadores en las calles adyacentes como Biblioteksgatan. Para el fanático de «The Square», pararse en el lugar aproximado donde filmaron la escena es captar la energía que Östlund plasmó. La plaza está en constante movimiento, llena de distracciones, lo que la convierte en el escenario ideal para que un carterista o, en este caso, un equipo de estafadores, actúe sin ser detectado. Acceder a Stureplan es sencillo, con la estación de T-bana más cercana en Östermalmstorg. La plaza es un excelente punto de partida para explorar el distrito de Östermalm, con su mercado de alimentos Saluhall y sus bellos edificios residenciales. Estando allí, reflexiona sobre la ironía: en el corazón del capitalismo y el lujo, Christian es despojado de sus pertenencias y obligado a enfrentar una realidad mucho más cruda, que lo conducirá por un camino oscuro y moralmente ambiguo.

La Búsqueda y sus Consecuencias: Un Viaje a los Suburbios

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La desastrosa decisión de Christian de rastrear su teléfono robado lo aleja de su mundo pulcro y ordenado para adentrarse en un entorno que representa todo lo que la élite cultural suele ignorar o romantizar desde la distancia. Este viaje a los suburbios es tanto geográfico como psicológico, una inmersión en una realidad social que desafía sus principios y pone en evidencia sus prejuicios.

El Edificio Anónimo: El Rostro del «Miljonprogrammet»

Después de localizar su teléfono en un gran complejo de apartamentos en un barrio obrero, Christian y un colega se embarcan en la absurda tarea de repartir cartas amenazantes en todos los buzones del edificio. El edificio mismo se convierte en un personaje crucial: un monolito de hormigón, repetitivo y anónimo, que simboliza el “otro” Estocolmo, el que queda fuera de los circuitos del arte y el diseño. Aunque la película no revela la ubicación exacta, la arquitectura es inconfundiblemente la del “Miljonprogrammet” (el Programa del Millón). Este ambicioso programa de vivienda pública se llevó a cabo en Suecia entre 1965 y 1974, con la meta de construir un millón de viviendas para superar la crisis habitacional. Si bien solucionó el problema de la escasez de viviendas, también dio lugar a la creación de grandes suburbios residenciales frecuentemente criticados por su estética brutalista, su monotonía y la asociación posterior con problemas de segregación social. Östlund emplea esta arquitectura para crear una atmósfera de alienación y amenaza. Para Christian, este edificio representa un territorio desconocido y hostil. La estructura laberíntica, los pasillos idénticos y la constante sensación de ser vigilado aumentan su paranoia. La película no apunta a un edificio específico, y esto es deliberado. Podría ubicarse en cualquiera de los suburbios de Estocolmo (como Rinkeby o Tensta), Gotemburgo o Malmö. Representa un arquetipo, un espacio genérico que contrasta radicalmente con la individualidad y el diseño personalizado del mundo de Christian. Para quien busque entender la película a fondo, en lugar de buscar un edificio concreto, resulta más enriquecedor visitar uno de estos barrios. Un viaje en T-bana a un suburbio como Tensta puede ser una experiencia reveladora. Allí se halla la Tensta Konsthall, una galería de arte contemporáneo muy reconocida que trabaja activamente con la comunidad local, generando un diálogo interesante entre el mundo del arte y el entorno del Miljonprogrammet, un diálogo que “The Square” aborda de forma mucho más cínica. Al recorrer estas zonas, se puede apreciar la escala y la intención original del programa, al mismo tiempo que se observa la compleja realidad social de la Suecia actual. Es un ejercicio para salir de la postal turística de Estocolmo y conectar con la realidad visual y social que Östlund utiliza tan eficazmente para desestabilizar a su protagonista y a su público. La sensación no es de peligro inherente, como la película podría sugerir a través de los ojos de Christian, sino de una comunidad vibrante y diversa que habita en una arquitectura frecuentemente incomprendida.

Momentos Icónicos y Espacios Inolvidables

Más allá de los lugares más recurrentes, «The Square» está repleta de escenas inolvidables que permanecen grabadas en la memoria del espectador. Estos momentos suelen desarrollarse en espacios singulares, cuidadosamente elegidos para maximizar su impacto dramático y temático. Explorar estos lugares es revivir algunos de los instantes más incómodos y memorables de la película.

La Cena de Gala y el Hombre-Mono: El Göteborgs Konstmuseum

Quizás la escena más destacada y perturbadora de la película es la cena de gala para los patrocinadores del museo, que es interrumpida por un artista de performance, Oleg, quien imita a un simio (interpretado magistralmente por Terry Notary). La actuación se descontrola, evidenciando la fragilidad de las convenciones sociales y la pasividad de la élite cultural ante la agresión. Esta escena tan memorable no fue filmada en Estocolmo, sino en el Museo de Arte de Gotemburgo (Göteborgs Konstmuseum), la segunda ciudad más grande de Suecia. Concretamente, la escena tiene lugar en la Galería Fürstenberg (Fürstenbergska galleriet), que recrea una parte de la residencia de Pontus Fürstenberg, un acaudalado coleccionista de arte del siglo XIX. Es un espacio lujoso, con paredes de intenso color rojo, molduras doradas, suelos de parqué y una rica colección de arte nórdico de finales del siglo XIX. El contraste entre este entorno de refinamiento y alta cultura y la actuación salvaje y primal de Oleg es lo que convierte la escena en algo tan impactante. La civilización y el instinto animal chocan violentamente en una sala dedicada a la belleza y armonía. La elección de esta galería es una lección magistral de dirección artística. El espacio ricamente decorado atrapa a los invitados vestidos de gala, convirtiéndolos en parte de la exhibición. Sus reacciones, o la falta de ellas, son observadas bajo la mirada de los retratos colgados en las paredes, como si la historia misma juzgara su cobardía. Visitar el Museo de Arte de Gotemburgo es una experiencia cultural excepcional. El museo alberga una de las colecciones de arte nórdico de finales del siglo XIX más relevantes del mundo, con obras de artistas como Edvard Munch, Carl Larsson y Anders Zorn. La Galería Fürstenberg es uno de sus mayores atractivos. Estar en esa sala, incluso sin un performance gruñendo, tiene un poder innegable. La atmósfera desprende una elegancia intemporal. Se puede llegar a Gotemburgo desde Estocolmo en un cómodo viaje en tren de aproximadamente tres horas. El museo se encuentra en la cima de Götaplatsen, la principal plaza cultural de la ciudad, fácilmente accesible en tranvía. Para el fan de «The Square», entrar en la Galería Fürstenberg es como adentrarse en el corazón de la escena más visceral de la película. Uno casi puede escuchar los gritos incómodos y el sonido de las mesas volcándose, un potente recordatorio de cómo un espacio de orden puede transformarse en un escenario de caos.

La Entrevista con Anne: Un Vistazo a la Modernidad Berlinesa

Las interacciones de Christian con Anne (Elisabeth Moss), una periodista de una revista estadounidense, son momentos clave que revelan su torpeza y vanidad. Sus entrevistas y el encuentro posterior lleno de incómodos silencios se desarrollan en espacios que reflejan una estética globalizada y moderna, lugares que podrían encontrarse en cualquier capital cultural del mundo. Muchas de estas escenas interiores, al igual que las galerías del museo, fueron filmadas en Berlín. La capital alemana se ha consolidado como un importante centro de producción cinematográfica en Europa, ofreciendo una increíble variedad de localizaciones, desde monumentos históricos hasta arquitectura vanguardista, además de estudios de última generación. Los espacios utilizados para las escenas con Anne, como el estudio de televisión o el apartamento donde ocurre su encuentro, se caracterizan por su diseño minimalista y funcional. Son lugares anónimos, intercambiables, que subrayan la naturaleza transitoria y superficial de su relación. Estos espacios carecen de la carga histórica del Palacio Real de Estocolmo o la opulencia de la Galería Fürstenberg. Son lienzos en blanco, ambientes corporativos y residenciales que reflejan un estilo de vida internacional y cosmopolita. Aunque identificar la ubicación exacta de un estudio televisivo o un apartamento privado en Berlín resulta casi imposible para el viajero, el espíritu de estos lugares puede sentirse en toda la ciudad. Para impregnarse de la atmósfera de la Berlín moderna que impregna algunas partes de «The Square», se puede explorar áreas como Potsdamer Platz, con su arquitectura de acero y cristal diseñada por Renzo Piano y otros arquitectos destacados, o el distrito gubernamental cercano al Reichstag. Estos lugares encarnan la imagen de una ciudad que mira hacia el futuro, reconstruida como un centro de creatividad y negocios. Un paseo por estas zonas, observando las líneas limpias de los edificios y los espacios públicos cuidadosamente diseñados, proporciona una idea de la estética visual que Östlund perseguía. Es un paisaje urbano eficiente, impresionante y, en ocasiones, algo frío e impersonal, tal como lo son las interacciones entre Christian y Anne.

El Espíritu de «The Square»: Un Mosaico Urbano Europeo

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Completar una peregrinación por los lugares de rodaje de «The Square» implica darse cuenta de que el viaje no es hacia una sola ciudad, sino hacia una idea. La Estocolmo de la película es una creación, una entidad cuidadosamente curada con la misma meticulosidad que Christian aplica a sus exposiciones. Es un personaje formado a partir de la esencia viva de tres grandes ciudades europeas, y comprender esta fusión resulta clave para apreciar plenamente la visión de su director.

La Fusión de Ciudades: Creando un Estocolmo Hiperreal

La decisión de Ruben Östlund de combinar Estocolmo, Gotemburgo y Berlín no fue una cuestión meramente logística, sino una elección artística esencial. Al hacerlo, creó un «no-lugar», un espacio urbano que, aunque enraizado en la realidad escandinava, transmite una sensación universal. Este Estocolmo hiperrealista constituye el escenario perfecto para una sátira sobre un mundo del arte cada vez más globalizado y homogéneo. Las galerías de Berlín, los palacios de Estocolmo y los museos de Gotemburgo se entrelazan sin fisuras en la pantalla, formando una metrópolis a la vez majestuosa y desconcertante. Esta técnica refleja la naturaleza del mismo mundo que la película critica. Artistas, curadores y coleccionistas se desplazan por un circuito internacional de bienales, ferias de arte y museos que a menudo comparten una estética semejante, ya sea en Nueva York, Londres o Hong Kong. El espacio en «The Square» emula esta intercambiabilidad. Esta fusión permite también a Östlund jugar con los arquetipos de cada ciudad: utiliza la grandeza histórica y real de Estocolmo para la fachada del poder, la opulencia burguesa de Gotemburgo para representar la decadencia de la élite, y la modernidad funcional —a veces fría— de Berlín para los espacios de trabajo y vida contemporáneos. El resultado es una ciudad que se siente más «real» en un sentido temático que cualquier representación documental de Estocolmo podría haber sido. Es una urbe de contrastes extremos, donde riqueza y pobreza, historia y vanguardia, orden y caos coexisten en una proximidad incómoda, al igual que ocurre en la vida de su protagonista.

Consejos para tu Peregrinación a «The Square»

Organizar un viaje que incluya estas tres ciudades puede parecer desafiante, pero con algo de planificación es una experiencia culturalmente enriquecedora y gratificante. Aquí algunos consejos para diseñar tu propio itinerario por el universo de «The Square»:

  • Ruta Sugerida: Comienza en Estocolmo, el corazón geográfico y espiritual de la película. Dedica al menos tres días para recorrer Gamla Stan (Palacio Real), Östermalm (Stureplan) y Gärdet (apartamento de Christian). Desde Estocolmo, toma un tren de alta velocidad hacia Gotemburgo; el viaje dura alrededor de tres horas y es una forma cómoda y escénica de viajar. En Gotemburgo, un día es suficiente para visitar el Museo de Arte y explorar el centro. Finalmente, vuela desde Gotemburgo a Berlín, donde la capital alemana merece al menos tres o cuatro días para descubrir no solo la Friedrichswerdersche Kirche, sino también su vibrante escena artística, histórica y cultural.
  • Transporte: En Suecia, el transporte público es excelente. En Estocolmo, la red de T-bana (metro) cubre la mayoría de los destinos; adquirir una tarjeta SL Access facilita los desplazamientos. Para viajar entre ciudades, la compañía SJ es la mejor opción. En Berlín, la red de U-Bahn y S-Bahn es igualmente eficiente, y una tarjeta de transporte de varios días suele ser la opción más económica.
  • Alojamiento: Cada ciudad ofrece una amplia gama de opciones. Para una experiencia más inmersiva en Estocolmo, considera alojarte en Södermalm, un barrio bohemio y creativo, o en Östermalm si prefieres un entorno más elegante. En Berlín, barrios como Mitte, Prenzlauer Berg o Kreuzberg son excelentes bases para explorar la ciudad.
  • Mejor Época para Visitar: El verano (junio a agosto) presenta un clima agradable y días largos, ideales para recorrer a pie, aunque también es la temporada más concurrida y costosa. La primavera (mayo) y principios del otoño (septiembre) son alternativas excelentes, con menos turistas y clima aún agradable. El invierno ofrece una atmósfera más melancólica, quizás más acorde con el tono de algunas partes de la película, y la ventaja de disfrutar de museos y cafés con tranquilidad.

Conclusión: Más Allá de los Límites del Cuadrado

Recorrer los lugares de rodaje de «The Square» es mucho más que una mera búsqueda de escenarios; es una inmersión activa en los temas de la película. Es estar en el patio de un palacio y sentir el peso de la historia que el mundo del arte contemporáneo intenta apropiarse. Es transitar un opulento salón de baile y reflexionar sobre la delgada línea que separa la civilización del caos. Es observar la arquitectura de un apartamento modernista y cuestionar la relación entre diseño y felicidad humana. Al final, este viaje nos enseña que los espacios que habitamos nos moldean tanto como nosotros los moldeamos a ellos. La geografía de «The Square» es un laberinto de contradicciones, un reflejo de la psique fracturada de su protagonista y de la sociedad que critica. Por eso, la próxima vez que veas la película o planifiques tu propio recorrido, recuerda que la ciudad que observas es una construcción deliberada, un argumento visual. Y cuando visites estos lugares, te invito a hacer lo que la película nos pide: mirar más allá de la superficie, cuestionar las convenciones y considerar nuestra responsabilidad dentro de los muchos «cuadrados», visibles e invisibles, que definen nuestras vidas. El viaje no termina al dejar estas ciudades; apenas comienza.

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この記事を書いた人

A visual storyteller at heart, this videographer explores contemporary cityscapes and local life. His pieces blend imagery and prose to create immersive travel experiences.

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