En el vasto universo del cine, existen películas que son meramente historias y otras que son mundos. Her, la obra maestra de Spike Jonze, pertenece sin duda a la segunda categoría. No es solo un relato sobre el amor, la soledad y la tecnología en un futuro cercano; es una inmersión sensorial en un entorno que respira, un personaje más en la narrativa. La película nos presenta un Los Ángeles reinventado, una metrópolis que se siente a la vez familiar y extrañamente nueva, bañada en una paleta de colores cálidos y una luz suave que envuelve la melancolía de su protagonista, Theodore Twombly. Pero este Los Ángeles no es solo Los Ángeles. Es una amalgama visionaria, un híbrido arquitectónico y anímico forjado en la fusión de la ciudad californiana con la vertiginosa modernidad de Shanghái. Este lienzo urbano, meticulosamente seleccionado, es el verdadero corazón de la película, un espacio que define la psique de sus habitantes y da forma a su búsqueda de conexión en una era de aislamiento digital. Emprender un peregrinaje a los lugares de rodaje de Her es, por lo tanto, mucho más que un simple ejercicio de cinefilia. Es un viaje al alma de un futuro posible, una exploración de la belleza y la tristeza que habitan en los pliegues de nuestras ciudades modernas. Es caminar por los mismos pasillos de cristal que Theodore, sentir el vértigo de los puentes peatonales que flotan entre rascacielos y buscar, en el reflejo de una ventana, esa conexión intangible que él anhelaba tan desesperadamente. Este artículo es tu mapa, tu guía para navegar por la geografía emocional de Her, un itinerario que te llevará desde las colinas de California hasta el corazón de acero y neón de Pudong, siguiendo las huellas de una de las historias de amor más singulares y conmovedoras de nuestro tiempo.
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El Alma de Los Ángeles: La Base de un Futuro Nostálgico

Spike Jonze imaginó un Los Ángeles futurista despojado de sus clichés más evidentes. No hay coches voladores ni hologramas parpadeantes en cada esquina. En su lugar, nos presenta una visión más sutil y plausible: una ciudad que ha evolucionado hacia una mayor densidad vertical y un transporte público eficiente, eliminando el tráfico que caracteriza a la metrópoli actual. Para crear esta atmósfera, el equipo de producción se enfocó en la arquitectura modernista y contemporánea de la ciudad, seleccionando edificios que ya poseían una cualidad atemporal y futurista. El resultado es un entorno limpio, ordenado y minimalista, donde el hormigón, el acero y el vidrio forman vastos espacios que, paradójicamente, resaltan la soledad de Theodore.
La Oficina de BeautifulHandwrittenLetters.com: Pacific Design Center
El lugar de trabajo de Theodore, donde escribe cartas de amor para otros, es un espacio fundamental que establece el tono de su existencia: una profunda empatía canalizada a través de la tecnología, pero vivida en un aislamiento elegante. Las escenas interiores fueron grabadas en el corazón del Pacific Design Center en West Hollywood, un campus dedicado al diseño de interiores conocido por sus audaces edificios de colores primarios, apodados el «Caimán Azul», el «Ballena Verde» y el «Tiburón Rojo».
Arquitectura de Creatividad y Aislamiento
El interior que vemos en la película, con sus pasillos blancos y asépticos y sus cubículos de trabajo con toques de color pastel, transmite una sensación de profesionalismo creativo pero también de contención emocional. Al visitar el Pacific Design Center, aunque no se pueda acceder a las oficinas privadas exactas, es posible recorrer sus amplios atrios y espacios públicos. La sensación es impresionante. La escala de los edificios, especialmente el icónico «Blue Building» de César Pelli, y la manera en que la luz natural inunda los interiores a través de enormes lucernarios, te transportan directamente al mundo de la película. Es un lugar que inspira creatividad, pero cuya inmensidad puede hacer que uno se sienta pequeño e insignificante, un eco perfecto del estado de ánimo de Theodore. Es un espacio diseñado para la interacción profesional, pero en la película se convierte en un símbolo de las conexiones mediadas y la soledad compartida en el entorno laboral moderno.
Consejos para la Visita
El Pacific Design Center es principalmente un centro para profesionales del diseño, aunque sus terrenos y algunos de sus espacios comunes son accesibles al público. Se encuentra en una zona vibrante de West Hollywood, rodeado de galerías de arte y boutiques de moda. La mejor forma de experimentarlo es paseando por el campus, admirando la audaz arquitectura exterior y sintiendo la atmósfera. La interacción de los tres edificios de colores genera un paisaje visual único. No busques replicar una escena exacta, sino captar la esencia del lugar: la limpieza de las líneas, la escala monumental y la calidad particular de la luz californiana filtrándose a través del vidrio. Es un punto de partida ideal para comprender la base estética sobre la que se construyó el mundo de Her.
El Apartamento de Theodore: The WaterMarke Tower
El hogar de Theodore es su santuario y a la vez su prisión. Es donde nace, crece y se complica su relación con Samantha. Las impresionantes vistas panorámicas de un paisaje urbano denso que se observan desde su ventana son un elemento visual recurrente y fundamental. Aunque los interiores del apartamento fueron construidos en un estudio, las vistas y el exterior corresponden al lujoso complejo de apartamentos The WaterMarke Tower, en el corazón del Downtown de Los Ángeles.
Una Ventana a la Soledad Urbana
La elección de este edificio es crucial. Ubicado en el 705 W 9th St, se alza sobre el skyline de DTLA, ofreciendo una perspectiva que convierte la ciudad en un tapiz de luces y sombras. Esa vista es casi un personaje en sí misma. Por las noches, la ciudad brilla, representando las infinitas posibilidades de conexión allá afuera, aunque Theodore permanezca aislado en su interior. La película utiliza estas vistas para enmarcar sus conversaciones más íntimas con Samantha, sugiriendo que su relación existe en un plano etéreo, suspendido sobre el mundo físico. Al recorrer los alrededores de la torre, se percibe esa misma dualidad. Estás en el epicentro de una metrópolis bulliciosa, rodeado por millones de vidas, y sin embargo, la escala de los rascacielos puede provocar una profunda sensación de anonimato. Es la paradoja de la vida urbana moderna, capturada a la perfección por la cámara de Hoyte van Hoytema.
Explorando los Alrededores
Aunque no se pueda acceder al apartamento, caminar por la zona de South Park en DTLA, donde se encuentra la torre, brinda una idea clara del entorno de Theodore. Es un área que ha experimentado una gran revitalización, llena de restaurantes de moda, bares y espacios culturales como el Staples Center (ahora Crypto.com Arena) y L.A. Live. Pasea al atardecer, cuando las luces de los edificios comienzan a encenderse, y busca un punto elevado o un bar en una azotea cercano. Trata de encontrar esa perspectiva, esa sensación de observar la ciudad respirar, y comprenderás instantáneamente por qué este lugar fue elegido para ser el nido de amor intangible de Theodore y Samantha.
Los Paseos y el Transporte del Futuro: El Metro de Los Ángeles y el Walt Disney Concert Hall
Una de las decisiones más inteligentes de la película para crear su visión del futuro fue presentar un sistema de transporte público limpio, eficiente y omnipresente. Las escenas de Theodore viajando en trenes elevados y caminando por estaciones modernas y luminosas combinan imágenes del Metro de Los Ángeles y la arquitectura circundante de DTLA.
El Metro como Lienzo Futurista
Varias estaciones del sistema de metro de LA aparecen en la película, especialmente la estación Civic Center/Grand Park, con sus distintivas paredes de azulejos rojos. La película las muestra impecables y poco concurridas, una idealización que responde a un propósito estético. Viajar en el metro de LA puede no ser tan sereno como en la película, pero al hacerlo con ojo inquisitivo reconocerás enseguida sus ángulos y texturas. Presta atención a la luz, cómo se filtra en las plataformas subterráneas y a la geometría de las estaciones. Es un fascinante ejercicio de cómo la cinematografía puede convertir lo cotidiano en algo mágico y futurista.
Los Puentes del Walt Disney Concert Hall
Los elegantes puentes peatonales que Theodore recorre, suspendidos sobre las calles, no forman parte del sistema de metro. En realidad, son los pasillos y escaleras exteriores del icónico Walt Disney Concert Hall, diseñado por Frank Gehry. Las curvas de acero inoxidable pulido del edificio, que reflejan el cielo y la ciudad, ya poseen una cualidad de otro mundo. Spike Jonze utilizó fragmentos de esta obra maestra arquitectónica para crear la ilusión de una red de pasarelas peatonales que conectan la ciudad. Caminar por estos senderos metálicos es una de las experiencias más tangibles del peregrinaje de Her. Siente el sol californiano rebotando en las superficies curvas, escucha el eco de tus pasos y mira hacia abajo, a las calles de Grand Avenue. Te sentirás tal como Theodore, un individuo navegando por una estructura monumental, perdido en sus pensamientos y en la voz de su compañera invisible.
El Salto a Shanghái: La Construcción de una Megalópolis Vertical
Si Los Ángeles aportó el alma y la base emocional al mundo de Her, Shanghái le otorgó su magnitud, su vértigo y su abrumadora modernidad. El equipo de producción viajó a la metrópolis china para filmar exteriores que luego se integrarían digitalmente con las escenas de Los Ángeles, dando lugar a la megalópolis híbrida y sin nombre de la película. La elección de Shanghái fue un acierto brillante. Su jungla de rascacielos de diseño audaz, sus autopistas elevadas y, sobre todo, su red de pasarelas peatonales, ofrecieron el esqueleto visual perfecto para el futuro imaginado por Jonze.
El Corazón del Vértigo: El Anillo Peatonal de Lujiazui
Probablemente, la localización más emblemática y reconocible del segmento de Shanghái en Her es el enorme puente peatonal circular en el distrito financiero de Lujiazui, en Pudong. Esta estructura elevada, que se enrosca entre rascacielos icónicos como la Torre de la Perla Oriental, la Torre Jin Mao y el Shanghai World Financial Center, es donde Theodore camina en varias escenas clave, inmerso en un mar de gente y rodeado por una arquitectura que parece rozar el cielo.
Caminando hacia el Futuro
Visitar el Anillo de Lujiazui es como entrar directamente en la película. La sensación que transmite es exactamente la misma: una combinación de asombro, anonimato y una extraña serenidad en medio del caos urbano. Durante el día, la pasarela está repleta de turistas y oficinistas, un flujo constante de humanidad que se desplaza bajo la sombra de gigantes de acero y cristal. Es fácil sentirse como Theodore, un individuo más en la multitud, conectado a su propio mundo privado mediante un auricular. La escala de los edificios resulta casi incomprensible. Te sientes diminuto, pero al mismo tiempo, parte de algo gigantesco y vibrante. La vista desde el puente ofrece un panorama de 360 grados de la modernidad más audaz. Desde la perspectiva de un entusiasta de la cultura asiática, Lujiazui representa la velocidad y la ambición del desarrollo de China en las últimas décadas, un testimonio tangible de una nación que se proyecta hacia el futuro a un ritmo sin precedentes. Esta energía es precisamente la que Jonze capturó y utilizó para dar forma a su visión.
La Experiencia Nocturna
Si la visita durante el día impresiona, la nocturna es trascendental. Cuando el sol se oculta, Lujiazui se convierte en un festival de luces de neón. Los rascacielos se iluminan con patrones cambiantes de colores, y el propio puente peatonal brilla con una luz suave. Es en este momento cuando la atmósfera de Her se vuelve más tangible. La ciudad adquiere una cualidad onírica y melancólica. Busca un lugar tranquilo en el puente, lejos de los grupos de turistas, y simplemente observa. Contempla los barcos iluminados que navegan por el río Huangpu, las luces de los coches que fluyen por las autopistas elevadas de abajo y el brillo distante del Bund, el histórico malecón de la ciudad. Es un momento para la introspección, para conectar con la soledad agridulce que impregna toda la película.
La Estación de Tren hacia la Niebla: El Himalayas Center
Otra localización clave de Shanghái es el impresionante Himalayas Center, diseñado por el arquitecto japonés Arata Isozaki. En la película, este edificio multifuncional, que alberga un museo de arte, un teatro y un hotel, funciona como la estación de tren desde la que Theodore emprende un viaje hacia una cabaña en la nieve. Su arquitectura orgánica y cavernosa, que parece esculpida por la naturaleza más que construida por el hombre, crea un escenario inolvidable.
Una Arquitectura Orgánica y Primordial
El exterior del Himalayas Center es lo que más impresiona. Su fachada, conocida como el «Bosque Orgánico», es una estructura tridimensional de formas irregulares y fluidas que evocan una cueva o un bosque petrificado. No hay ángulos rectos, solo curvas y aberturas que invitan a la luz y al aire. Caminar por este espacio es una experiencia casi espiritual. Se siente como si estuvieras entrando en el esqueleto de una criatura prehistórica gigante. En Her, esta arquitectura marca una transición. Theodore deja atrás la ciudad geométrica y ordenada para adentrarse en la naturaleza y en las profundidades de su propia crisis emocional. La estación no es solo un punto de partida; es un portal, un umbral entre dos mundos. La elección de una obra de un maestro japonés como Isozaki para representar este espacio en Shanghái crea además un diálogo panasiático sobre modernidad y tradición, un tema que resuena profundamente en la exploración de las relaciones humanas y tecnológicas de la película.
Cómo Experimentar el Espacio
El Himalayas Center está ubicado en Pudong, un poco más alejado del núcleo de Lujiazui, pero es fácilmente accesible en metro. Al visitarlo, tómate el tiempo para explorar el atrio exterior. No te limites a tomar una foto. Camina bajo las estructuras, toca las superficies y observa cómo la luz del día genera patrones cambiantes de sombras. Siente la acústica del lugar. Es un espacio que estimula todos los sentidos. En su interior, puedes visitar el Zendai Museum of Modern Art, que frecuentemente exhibe exposiciones fascinantes de arte contemporáneo chino e internacional. La visita al museo puede enriquecer aún más tu comprensión del contexto cultural que inspiró la película, un contexto de rápida modernización y búsqueda de nuevas formas de expresión artística y personal.
El Distrito de la Sorpresa Arquitectónica: Wujiaochang
En una escena breve pero memorable, Theodore emerge de una estación de metro y se encuentra en una plaza dominada por una gigantesca estructura elevada con forma de huevo. Este lugar es la plaza de Wujiaochang, ubicada en el distrito de Yangpu, al noreste de Shanghái. Es un importante nodo de transporte y un bullicioso centro comercial, conocido principalmente por esta peculiar construcción arquitectónica.
El «Huevo» como Símbolo del Futuro Cotidiano
Esta estructura, oficialmente llamada «Centro Comercial y de Transporte de Wujiaochang», es un fascinante ejemplo de cómo la arquitectura futurista se integra en la vida cotidiana de Shanghái. No es un monumento aislado, sino parte funcional de la infraestructura urbana, con tiendas, restaurantes y pasarelas que conectan con los edificios circundantes. En Her, su aparición es breve pero impactante. Refuerza la idea de que en este futuro, lo extraordinario es ordinario. La gente transita por debajo de esta maravilla arquitectónica sin apenas levantar la mirada, absorta en sus dispositivos y sus vidas. Para el visitante, recorrer Wujiaochang es una oportunidad de experimentar esta misma sensación. Puedes unirte al torrente de personas que circulan por la plaza, tomar un café en uno de sus múltiples centros comerciales y observar la interacción entre la arquitectura audaz y la rutina diaria. Es un recordatorio de que el futuro de la película no es una distopía dramática, sino una extensión sutil y verosímil de nuestro presente.
La Fusión Perfecta: Creando la Ciudad de Her

El verdadero genio en la dirección de arte de Her no está solo en la elección de localizaciones impresionantes, sino en cómo estas se fusionaron para formar un paisaje urbano único y coherente. Las escenas suelen empezar con un plano de Theodore en Los Ángeles y luego se cortan a una vista desde su ventana que muestra el skyline de Pudong. Los trenes del metro de LA parecen deslizarse por vías elevadas que serpentean entre los rascacielos de Shanghái. Esta técnica de composición digital crea una ciudad inexistente en cualquier mapa, pero que se siente completamente real y viva en pantalla.
La Arquitectura de las Emociones
Este paisaje urbano híbrido es esencial para los temas de la película. La verticalidad y densidad de Shanghái transmiten la inmensa escala de la sociedad, haciendo que el individuo se sienta pequeño y anónimo. Los espacios interiores amplios y minimalistas de Los Ángeles, con sus grandes ventanales de cristal, exponen la vulnerabilidad y aislamiento de Theodore. El vidrio es un motivo recurrente: separa físicamente a Theodore del mundo exterior, pero al mismo tiempo le permite observarlo, reflejando su papel de espectador en su propia vida. La ciudad es, en efecto, un espejo de su estado interior. Es un lugar diseñado para la eficiencia y la conexión a gran escala, pero que fomenta una profunda soledad a nivel personal. Es una utopía de confort y una distopía de intimidad, el escenario perfecto para una historia de amor con un sistema operativo.
Guía Práctica para el Peregrino Transpacífico
Planear un viaje que incluya tanto Los Ángeles como Shanghái requiere una logística cuidadosa, pero es la única forma de experimentar plenamente la dualidad del mundo de Her.
Mejor Época para Viajar
En Los Ángeles, la primavera (marzo a mayo) y el otoño (septiembre a noviembre) ofrecen el clima más agradable, con temperaturas templadas y menos multitudes que en verano. En Shanghái, el otoño (septiembre y octubre) es ideal, con cielos despejados y temperaturas suaves. Es mejor evitar el verano en Shanghái, que puede ser muy caluroso y húmedo.
Movilidad en las Ciudades
En Los Ángeles, a pesar de lo que muestra la película, el coche sigue siendo el medio preferido. Alquilar un vehículo te dará mayor flexibilidad para visitar localizaciones dispersas. Sin embargo, para emular la experiencia de Theodore, intenta utilizar el Metro Rail, especialmente para explorar el área del centro. En Shanghái, el transporte público es sobresaliente. El metro, uno de los más extensos y eficientes del mundo, te llevará rápidamente a casi todos los lugares de rodaje a buen precio. Utiliza aplicaciones de mapas y transporte para desplazarte sin dificultad.
Consejos para la Fotografía
La estética de Her se caracteriza por su luz cálida y natural y sus colores pastel. Trata de fotografiar durante la «hora dorada», justo después del amanecer o antes del atardecer, para capturar esa luz suave y difusa. No te limites a los planos generales. Busca detalles: los reflejos en el cristal, las texturas del hormigón, la interacción de la luz y la sombra en un pasillo. Procura captar la sensación de soledad en medio de la multitud, un tema visual fundamental en la película.
Conclusión: Más Allá de la Pantalla
Hacer un peregrinaje a los lugares de rodaje de Her es una experiencia sumamente conmovedora. Es un recorrido que te permite caminar, literalmente, a través de las emociones y los paisajes de una película que ha tocado el corazón de muchos. Al estar de pie en el Anillo de Lujiazui, rodeado por el futuro, o al sentir la brisa del Pacífico en el muelle de Santa Mónica, donde Theodore buscaba consuelo, comprendes que la película no hablaba solo de tecnología. Hablaba de la necesidad humana universal de conectar, de ser visto y comprendido. Las ciudades de Los Ángeles y Shanghái, con su imponente belleza y su soledad inherente, no fueron simples telones de fondo. Fueron el lienzo sobre el que se pintó esta historia. Al visitarlas, no solo estás viendo los lugares donde se filmó una película; estás viviendo el mundo que la inspiró y que, a su vez, le dio vida. Y quizás, en el reflejo de un rascacielos o en el murmullo de la multitud, encuentres tu propia conexión, un eco de la voz de Samantha que te recuerda que, incluso en las ciudades más grandes y en los futuros más inciertos, nunca estamos completamente solos.

