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Tras los Pasos de Elio y Oliver: Un Viaje Cinematográfico por los Escenarios de ‘Call Me by Your Name’ en Lombardía

Hay veranos que se quedan grabados en el alma, veranos que se convierten en el metro patrón con el que medimos todos los demás. El verano de 1983, en un rincón anónimo y soleado del norte de Italia, fue uno de esos. La película de Luca Guadagnino, «Call Me by Your Name» («Llámame por tu nombre»), no solo nos contó la historia del primer amor arrebatador entre el joven Elio y el carismático Oliver; nos transportó a un lugar. Un lugar donde el tiempo se dilata al ritmo de las chicharras, donde el aire huele a albaricoques maduros y a páginas de libros antiguos, y donde cada plaza, cada camino rural y cada estanque esconden la promesa de un recuerdo imborrable. Ese lugar no es una invención de Hollywood. Es real, palpable y se encuentra en el corazón de Lombardía, una región que, gracias a la visión de Guadagnino, se convirtió en un personaje más de la historia, un testigo silencioso y cómplice de un amor que floreció bajo el sol italiano. Este artículo es una invitación a un peregrinaje, no solo a los escenarios físicos de la película, sino a la atmósfera, a la esencia de ese verano eterno. Un viaje para pedalear por las mismas carreteras que recorrieron Elio y Oliver, para sentarse en la misma plaza donde sus miradas se cruzaron por primera vez con una intensidad nueva, y para sentir, aunque sea por un instante, la magia de estar «en algún lugar del norte de Italia».

Si te apasiona explorar los lugares que han inspirado grandes historias cinematográficas, no te pierdas nuestro viaje a los escenarios de ‘El Padrino’.

目次

Crema: El Corazón Palpitante de la Película

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Aunque la historia transcurre en un lugar ficticio llamado «B.», el verdadero epicentro del rodaje y la inspiración de Guadagnino es la ciudad de Crema. Lejos de las multitudes de turistas que abarrotan Venecia o Florencia, Crema es una joya lombarda que conserva una autenticidad y una elegancia sutiles. Pasear por sus calles es como entrar en un decorado cinematográfico que ha esperado pacientemente durante siglos. La ciudad respira historia, pero de una manera vivida, no museística. Sus palacios renacentistas y sus iglesias barrocas no son meras postales, sino el telón de fondo de la vida cotidiana de sus habitantes. Es esta cualidad atemporal la que la convirtió en el lienzo perfecto para la película.

Piazza del Duomo: El Escenario de Conversaciones Inolvidables

Todo peregrinaje de «Call Me by Your Name» debe comenzar, o al menos girar, en torno a la Piazza del Duomo. Esta plaza es el verdadero corazón social y arquitectónico de Crema. Dominada por la imponente fachada de la Catedral de Santa Maria Assunta, con su rosetón gótico y su campanario, y flanqueada por el Palazzo Comunale y el Arco del Torrazzo, la plaza es un espacio de una belleza armoniosa y sobrecogedora. En la película, este es el lugar donde se desarrollan varias escenas cruciales que marcan la evolución de la relación entre Elio y Oliver. Es aquí, en la terraza de un pequeño bar, donde ambos mantienen una de sus primeras conversaciones significativas, un duelo intelectual sobre el origen de la palabra «albaricoque» que apenas oculta la creciente tensión entre ellos. El espectador puede sentir el calor del mediodía, el murmullo de los locales y la forma en que el espacio abierto de la plaza parece, paradójicamente, intensificar la intimidad de su diálogo. Al visitar la plaza, uno se da cuenta de que la cámara de Guadagnino no idealizó el lugar; simplemente capturó su esencia. El bar utilizado en la película sigue allí, y sentarse en una de sus mesas con un café o un spritz es el ritual iniciático de todo fan. Es un ejercicio de inmersión. Cierra los ojos y casi podrás oír el rasgueo de la guitarra de Elio o el sonido de las bicicletas apoyadas contra las antiguas columnas. Un consejo para el visitante es experimentar la plaza en diferentes momentos del día. Por la mañana, cuando los lugareños hacen sus recados y el sol ilumina la fachada del Duomo, tiene una energía vibrante. Al atardecer, cuando la luz dorada baña las piedras y las sombras se alargan, adquiere una atmósfera melancólica y romántica que resuena profundamente con el tono de la película.

Via Buso y la Puerta de la Casa de Elio

No muy lejos de la grandiosidad de la Piazza del Duomo, se encuentra un lugar mucho más íntimo pero igualmente icónico: la Via Buso. Aquí, una discreta puerta de madera verde se ha convertido en un altar para los devotos de la película. Es la puerta de la casa donde vive Marzia, la amiga de Elio, y el lugar donde él la espera en una escena, y más tarde, donde se encuentra con Oliver en un momento cargado de significado. Aunque la casa de los Perlman se encuentra en Moscazzano, esta puerta en el centro de Crema sirvió para las escenas urbanas. Encontrar esta puerta es como descubrir un secreto. La calle es tranquila y residencial, y la puerta, con su color desgastado y su aldaba de hierro, parece un portal a la ficción. Es fundamental recordar que se trata de una residencia privada, y la peregrinación debe hacerse con el máximo respeto, sin perturbar la tranquilidad de los vecinos. El encanto de este lugar no reside en su monumentalidad, sino en su modestia. Representa la fusión perfecta entre la realidad y el cine, un punto tangible donde la historia que amamos se ancla en el mundo real. Es un lugar para una fotografía silenciosa, un momento de reflexión sobre las idas y venidas de los personajes, sobre las esperas y los encuentros que definen cualquier historia de amor.

Moscazzano: La Villa Albergoni, el Santuario de un Verano Idílico

A pocos kilómetros de Crema, en el pequeño y tranquilo pueblo de Moscazzano, se halla el lugar más sagrado para los seguidores de la película: la Villa Albergoni. Esta magnífica villa del siglo XVII, con su fachada simétrica y sus jardines algo descuidados pero llenos de encanto, es la casa de verano de la familia Perlman. Más que un simple escenario, es el alma de la película, un microcosmos donde transcurre casi toda la trama. Es el espacio del estudio del padre de Elio, de los desayunos al aire libre, de las tardes de lectura bajo la sombra de los árboles, de las composiciones al piano y de los descubrimientos más íntimos y transformadores.

La Arquitectura y la Atmósfera de la Villa

La Villa Albergoni es un personaje en sí misma. Sus muros desconchados, sus amplios salones repletos de libros y arte, y sus ventanas que se abren a un paisaje verde y exuberante, conforman una atmósfera de cultura, ocio y libertad. Guadagnino eligió esta villa no solo por su belleza, sino por su autenticidad. No es un palacio perfectamente restaurado, sino una casa con historia, marcada por las huellas del tiempo, lo que la hace sentir vivida y real. Para el peregrino, la visita a la Villa Albergoni es agridulce. La propiedad es privada y el acceso está estrictamente prohibido. Los altos muros y una imponente verja de hierro resguardan su intimidad. Sin embargo, esta barrera física no hace sino aumentar su mística. Acercarse a la verja y contemplar la fachada a través de los barrotes supone una experiencia poderosa. Es ver el balcón desde donde Oliver observaba a Elio, es imaginar el sonido del piano flotando en el aire vespertino. Esta distancia forzada despierta un sentimiento de anhelo, una «saudade» que enlaza al visitante con el corazón emocional de la película: el deseo por algo que es bello precisamente porque es inalcanzable. Es un lugar para la contemplación silenciosa, para admirar desde lejos la belleza que fue cuna de una historia de amor universal.

El Jardín y el Estanque: Ecos de Confesiones y Descubrimientos

El entorno que rodea la villa es tan significativo como su interior. Los jardines de la Villa Albergoni, que en la película parecen un paraíso salvaje y algo abandonado, son el escenario de momentos de profunda intimidad. Allí, Elio y Oliver pasan horas leyendo, conversando o simplemente compartiendo la presencia del otro. El pequeño estanque, con sus aguas tranquilas y su aire de secreto, se convierte en un refugio. El visitante, de pie junto a la verja, puede imaginar el césped donde tuvo lugar la famosa escena del melocotón, un instante de vulnerabilidad y entrega que define el clímax emocional de la relación. La naturaleza que rodea la villa es la esencia misma del paisaje lombardo: una vegetación densa y vibrante, humedecida por el calor estival. El sonido de las chicharras, tan presente en la banda sonora de la película, es el verdadero sonido de esta campiña. Estar allí permite comprender que el entorno no era un mero telón de fondo, sino un catalizador de las emociones, un espacio que propiciaba la introspección y el florecimiento de los sentimientos lejos de las miradas del mundo.

Pandino: La Plaza del Monumento a los Caídos y el Primer Beso

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Si la Villa representa el santuario del amor de Elio y Oliver, la plaza de Pandino es el escenario de su confesión. Este pequeño pueblo, aún más tranquilo y modesto que Crema, alberga una de las escenas más memorables y emocionalmente intensas de la película. Elio y Oliver llegan en bicicleta a la Piazza Vittorio Emanuele III y, en un largo y magistral plano secuencia, giran alrededor del monumento a los caídos de la Primera Guerra Mundial mientras Elio, con una mezcla de torpeza y valentía, finalmente expresa sus sentimientos en voz alta. La elección de este lugar es brillante por su sencillez y su fuerte carga simbólica.

Piazza Vittorio Emanuele III: Un Momento Suspendido en el Tiempo

La plaza de Pandino es típicamente italiana. No es grandiosa, sino acogedora. Con su castillo Visconteo a un lado y sus edificios de colores pastel, parece un lugar donde el tiempo se ha detenido. El monumento a los caídos, una escultura de bronce sobre un pedestal de piedra, se convierte en el eje físico y emocional de la escena. Mientras los personajes giran a su alrededor, su diálogo se vuelve cada vez más íntimo y revelador. Visitar esta plaza es una experiencia profundamente conmovedora. Se puede trazar con los propios pasos el círculo que ellos describieron, sentir el peso de la historia que emana del monumento y, al mismo tiempo, la ligereza de ese momento de confesión adolescente. La plaza suele estar tranquila, habitada solo por algunos ancianos sentados en los bancos o niños jugando. Esta normalidad intensifica el recuerdo de la pasión cinematográfica. Es el contraste entre lo cotidiano y lo extraordinario lo que define la magia de «Call Me by Your Name».

Cómo Vivir la Experiencia de Pandino

La mejor manera de llegar a Pandino desde Crema es, sin duda, en bicicleta. Alquilar una y recorrer los aproximadamente 15 kilómetros que separan ambas localidades a través de caminos rurales es la forma más auténtica de seguir los pasos de los protagonistas. El viaje en sí es una parte esencial de la experiencia. Pedalear bajo el sol, entre campos de maíz y girasoles, sintiendo el viento cálido en el rostro, es sumergirse completamente en la atmósfera de la película. Ya en Pandino, el ritual es sencillo: dejar la bicicleta junto al monumento, sentarse en uno de los bancos de la plaza, quizás disfrutar de un helado de la heladería local, y simplemente observar. Observar la luz, escuchar los sonidos del pueblo y dejar que la memoria de la escena se mezcle con la realidad del lugar. Es un momento para la reflexión, para pensar en el valor necesario para expresar los propios sentimientos y en la belleza de los lugares que son testigos de nuestros momentos más vulnerables.

El Campo Lombardo: Rutas en Bicicleta y Paisajes Acuáticos

Guadagnino retrató la campiña lombarda no solo como un simple paisaje, sino como un laberinto de caminos, canales y arboledas que invitan a la exploración y al descubrimiento. Las omnipresentes bicicletas en la película no son únicamente un medio de transporte; representan un símbolo de libertad, juventud y del lento y sinuoso recorrido tanto del territorio como del autodescubrimiento. Recorrer esta región implica comprender la importancia del viaje tanto como la del destino.

Los «Fontanili» y el Lugar Secreto para Nadar

Uno de los lugares más idílicos y ocultos de la película es el pequeño estanque de aguas cristalinas donde Elio y Oliver se bañan por primera vez a solas. Este sitio, conocido localmente como «fontanile», es una surgencia natural que da origen a pequeños lagos y arroyos. El lugar exacto del rodaje es el Laghetto dei Riflessi, ubicado en la reserva natural de Palata Menasciutta, cerca del pueblo de Ricengo. Encontrar este lugar puede resultar un pequeño desafío, lo que aumenta la sensación de aventura. El camino no está perfectamente señalizado y a menudo es necesario preguntar a los locales o seguir un mapa con atención. Pero el esfuerzo vale completamente la pena. Al llegar, uno se topa con un oasis de tranquilidad. El agua, fría y transparente, junto con la vegetación circundante, crean una atmósfera de intimidad y aislamiento. Es un lugar ideal para un picnic y, para los más valientes, un baño refrescante en un caluroso día de verano. Es fundamental recordar que se trata de un espacio natural protegido que debe ser respetado al máximo, sin dejar rastro de la visita. Este lugar encarna la inocencia y la alegría pura de los primeros días de su relación, un paraíso privado alejado de las miradas adultas.

Las Cascadas de Serio: Un Viaje Épico y una Revelación Emocional

En el último tercio de la película, Elio y Oliver emprenden un viaje de tres días a Bérgamo, una escapada que representa tanto el auge de su relación como el preludio de su dolorosa separación. Una de las paradas de este viaje es una impresionante cascada: las Cascadas del Serio, situadas en Valbondione, en los Alpes Orobie. Con un triple salto de 315 metros, son las cascadas más altas de Italia y las segundas más grandes de Europa. Sin embargo, hay un detalle fundamental que todo visitante debe tener en cuenta: las cascadas no fluyen de forma continua. La presa que controla el río Serio solo se abre cinco veces al año, durante aproximadamente 30 minutos cada vez, en fechas específicas entre junio y octubre. Asistir a este espectáculo es una experiencia única que requiere una planificación cuidadosa. La caminata hasta el punto principal de observación dura alrededor de una hora y media y ofrece vistas espectaculares del valle. En la película, la escena en la que Elio y Oliver corren por la ladera de la montaña con las cascadas de fondo es una explosión de libertad y euforia. Representa su momento de máxima conexión, un instante en que el mundo exterior desaparece y solo existen ellos dos y la grandiosidad de la naturaleza. Para el visitante, presenciar la apertura de las cascadas es un evento impresionante, una demostración de la fuerza natural que sirve como telón de fondo para reflexionar sobre la fugacidad y la intensidad del amor retratado en la película.

Bérgamo: El Epílogo de un Amor de Verano

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El viaje de Elio y Oliver concluye en Bérgamo, una ciudad de belleza excepcional que sirve como escenario para sus últimas horas juntos. Bérgamo está dividida en dos zonas: la Città Bassa (Ciudad Baja), moderna y animada, y la Città Alta (Ciudad Alta), un núcleo medieval amurallado en lo alto de una colina, accesible mediante un funicular. Es en la Città Alta donde se rodaron las escenas de la película.

Città Alta: Un Laberinto de Historia y Romance

Pasear por las calles empedradas de la Città Alta es como trasladarse en el tiempo. Sus murallas venecianas, reconocidas como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, encierran un entramado de callejones, plazas escondidas y edificios históricos. El centro de la Città Alta es la Piazza Vecchia, calificada por el arquitecto Le Corbusier como «la plaza más hermosa de Europa». Allí se encuentran el Palazzo della Ragione, la Torre Cívica (conocida como el Campanone) y la fuente Contarini. En la película, vemos a Elio y Oliver deambular por estas calles, beber de una fuente y bailar al ritmo de la música que surge de un coche en la Piazza Padre Reginaldo Giuliani, junto a la Basílica de Santa Maria Maggiore. Esta basílica, con su interior barroco opulento, es otro de los lugares que aparecen en la película. Visitar la Città Alta es una experiencia sensorial: perderse por sus callejones, descubrir patios ocultos, admirar las vistas panorámicas desde las murallas y sentir la historia en cada piedra. La atmósfera de la Città Alta, especialmente de noche, es profundamente romántica y ligeramente melancólica, convirtiéndola en el lugar ideal para el agridulce final del viaje de los protagonistas.

La Estación de Clusone: El Dolor de la Despedida

Todo amor de verano llega a su fin, y el de Elio y Oliver culmina en una estación de tren. La escena de la despedida, en la que Oliver regresa a América, es una de las más conmovedoras de la película. Aunque en la historia se supone que es la estación de Clusone, el rodaje se realizó en la estación de Pizzighettone, una pequeña localidad situada a medio camino entre Crema y Piacenza. La elección de esta estación es significativa. No es una gran terminal, sino una estación rural pequeña, sencilla y sin adornos. Esta simplicidad intensifica la crudeza de la emoción. El banco donde se sientan, el andén vacío, el tren que llega y parte… todo contribuye a evocar una sensación de cierre y pérdida. Para los fans, visitar esta estación es un acto de catarsis: sentarse en ese mismo andén y reflexionar sobre la naturaleza de las despedidas y el impacto duradero que ciertas personas dejan en nuestras vidas. Es un lugar silencioso y funcional que, gracias a la magia del cine, ha sido cargado para siempre con una profunda resonancia emocional.

Planificando Tu Peregrinaje a la Lombardía de Guadagnino

Un viaje por los escenarios de «Call Me by Your Name» requiere cierta planificación para capturar verdaderamente la esencia de la película. No se trata de una ruta turística convencional, sino de una inmersión en un modo de vida y un paisaje específicos.

La Mejor Época para Visitar

Sin duda, el verano (de junio a finales de agosto) ofrece la experiencia más auténtica. El calor bochornoso, la luz intensa, el canto de las chicharras y la vegetación exuberante son elementos fundamentales de la atmósfera de la película. Sin embargo, esta también es la temporada más concurrida y calurosa. Para quienes prefieren temperaturas más suaves y menos aglomeraciones, la primavera (abril-mayo) y el inicio del otoño (septiembre-octubre) son excelentes alternativas. El paisaje sigue siendo hermoso y el clima ideal para explorar en bicicleta y a pie.

Cómo Moverse: El Encanto de la Lentitud

La mejor manera de recorrer la región es combinar distintos medios de transporte. Alquilar un coche brinda la máxima flexibilidad para llegar a lugares dispersos como la Villa Albergoni, el Laghetto dei Riflessi o las Cascadas del Serio. Milán es el punto de entrada más conveniente, con sus aeropuertos internacionales y agencias de alquiler. Sin embargo, una vez en la zona de Crema, la bicicleta resulta indispensable. Alquilar una en la ciudad para recorrer el centro histórico y visitar pueblos cercanos como Pandino es fundamental para vivir la experiencia «Elio y Oliver». Además, la red regional de trenes de Italia es eficiente y conecta ciudades grandes como Milán con Crema y Bérgamo, lo que puede ser útil para algunas etapas del viaje.

Consejos de un Viajero: Saboreando la Experiencia

Este no es un viaje para hacer con prisa. La clave es adoptar el «dolce far niente», el dulce arte de no hacer nada. Permítete pasar una tarde leyendo en la plaza de un pueblo, disfruta de largos almuerzos en trattorias locales, prueba las especialidades de la región como los «tortelli cremaschi» (una pasta rellena con un sorprendente sabor dulce y salado) o el «salva cremasco», un queso típico. Aprende algunas frases en italiano; los lugareños valorarán el esfuerzo y te abrirá puertas a interacciones más auténticas. Y, sobre todo, sé respetuoso. Recuerda que muchos de estos lugares son residencias privadas o espacios naturales protegidos. La peregrinación debe ser un acto de amor y respeto, tanto por la película como por los lugares y las personas que la hicieron posible. Releer el libro de André Aciman antes o durante el viaje puede aportar una capa extra de profundidad, conectándote con el mundo interior de Elio de una forma que la película, por su naturaleza visual, no logra.

Más Allá de la Pantalla: La Verdadera Esencia de Lombardía

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Uno de los mayores logros de «Call Me by Your Name» fue mostrar al mundo una faceta de Italia que suele pasar desapercibida. La Lombardía rural, con sus llanuras fértiles del Po, carece del dramatismo de la costa de Amalfi y de la monumentalidad de Roma, pero ofrece una belleza serena y profunda. Es una tierra forjada por siglos de agricultura, salpicada de villas históricas, granjas (cascine) y pequeños pueblos llenos de encanto. Luca Guadagnino, residente de Crema, no escogió estos lugares al azar. Filmó su hogar, los sitios que conoce y ama, y esa intimidad se refleja en cada fotograma. La película es una carta de amor a esta tierra, a su luz, a su ritmo de vida y a su elegancia discreta. Así, este viaje representa una oportunidad no solo para seguir las huellas de personajes de ficción, sino para descubrir el auténtico alma de una región. Es una invitación a mirar más allá de la superficie, a apreciar la belleza en lo cotidiano, en un muro desconchado, en el patrón de la luz que atraviesa las hojas de un árbol, en la sonrisa de un extraño en la plaza del pueblo.

Este recorrido por los paisajes de «Call Me by Your Name» es, en definitiva, un viaje hacia el interior. Es la oportunidad de reconectar con la nostalgia de veranos pasados, con la intensidad del primer amor y con la belleza agridulce del recuerdo. Al pasear por las calles de Crema, al pedalear por caminos rurales o al contemplar la majestad de Bérgamo, uno no simplemente visita lugares de rodaje. Entra en un estado de ánimo, en una memoria colectiva creada por una obra de arte que tocó una fibra universal. Y tal vez, en algún rincón soleado de esta tierra lombarda, se pueda encontrar no solo a Elio y Oliver, sino también un eco de uno mismo, de un verano, de un sentimiento, de un instante en el tiempo que, como la película, se ha vuelto eterno.

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この記事を書いた人

Shaped by a historian’s training, this British writer brings depth to Japan’s cultural heritage through clear, engaging storytelling. Complex histories become approachable and meaningful.

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