MENU

Tras las Huellas de ‘Memories of Murder’: Un Viaje Cinematográfico al Corazón de Corea del Sur

Hay películas que se ven y se olvidan. Hay otras que se incrustan en el alma, que resuenan en el silencio mucho después de que los créditos hayan terminado. ‘Memories of Murder’ (Salinui chueok), la obra maestra de Bong Joon-ho, pertenece a esta segunda categoría. No es solo un thriller sobre un asesino en serie; es un poema visual sobre la desesperación, un retrato crudo y melancólico de una Corea del Sur rural en la década de 1980, atrapada entre la belleza bucólica y una violencia incomprensible. La película nos arrastra a través de campos dorados de arroz, bajo cielos grises y plomizos, siguiendo a dos detectives tan imperfectos como inolvidables en una caza que se convierte en obsesión. Pero, ¿dónde residen los fantasmas de esta historia? ¿Dónde se puede sentir todavía el eco de sus pasos, el susurro del viento entre los juncos que guardan secretos inconfesables? Este viaje no es solo para cinéfilos; es una peregrinación a los paisajes que dieron forma a una de las narrativas más poderosas del cine moderno. Es una invitación a caminar por los mismos senderos, a mirar dentro del mismo túnel oscuro y a sentir la atmósfera palpable que Bong Joon-ho capturó con tanta maestría. Nos adentramos en el corazón de Corea del Sur, no solo para encontrar los lugares de rodaje, sino para buscar el alma de una historia que se niega a ser olvidada.

Quienes se sienten atraídos por la evocadora atmósfera surcoreana podrán descubrir en el apocalipsis zombie una propuesta cinematográfica que explora contrastes igualmente intensos.

目次

El Alma de la Película: Los Paisajes Rurales de Corea

el-alma-de-la-pelicula-los-paisajes-rurales-de-corea

La verdadera protagonista de ‘Memories of Murder’ no es la violencia, sino la tierra sobre la cual se derrama. Los vastos campos de arroz, ondulantes como un mar dorado bajo el sol otoñal, constituyen el escenario principal donde la belleza y el horror bailan un vals macabro. Bong Joon-ho eligió estos paisajes no por casualidad, sino por el brutal contraste que representan. La vida rural, con sus ciclos de siembra y cosecha, su aparente tranquilidad y su conexión con la naturaleza, se ve profanada por una serie de crímenes que rompen toda lógica y armonía. Estos campos no son un simple telón de fondo; son un personaje silencioso que observa, absorbe y recuerda. Caminar por estos lugares es percibir el peso de esa contradicción.

Gran parte de estas escenas icónicas se rodaron en las provincias de Jeolla del Norte (Jeollabuk-do) y Jeolla del Sur (Jeollanam-do), específicamente en zonas cercanas a las ciudades de Jeongeup y Jangseong. Estas regiones son conocidas como el granero de Corea, y su belleza resulta verdaderamente sobrecogedora. Para llegar, es necesario dejar atrás el neón y el bullicio de Seúl y sumergirse en un ritmo de vida más pausado, más conectado con las estaciones. El viaje en tren o en coche a través del país es, en sí mismo, una transición, un despojarse de lo urbano para abrazar lo esencial.

Al arribar, lo primero que impacta es la inmensidad. El horizonte parece infinito, solo interrumpido por colinas suaves y lejanas. Si visitas en otoño, el paisaje es una pintura viva de tonos ocres y dorados, tal cual aparece en la película. El aire es fresco y lleva el aroma de la tierra húmeda y la paja. Es fácil imaginar al detective Park Doo-man (interpretado magistralmente por Song Kang-ho) corriendo torpemente por esos mismos senderos de tierra, con el sudor en la frente y la frustración en la mirada. Puedes encontrar pequeños canales de riego, como aquel en el que se halla a la primera víctima, y al asomarte, es imposible no sentir un escalofrío, una superposición del presente pacífico con el pasado cinematográfico y trágico.

Lo fascinante de estos lugares es que el tiempo parece haberse detenido. Aunque han pasado décadas desde los hechos reales y casi veinte años desde el rodaje de la película, la esencia del paisaje permanece intacta. Los agricultores locales continúan trabajando sus tierras con la misma dedicación, ajenos al drama que un equipo de filmación trajo a sus campos. Esta autenticidad es lo que hace que la peregrinación sea tan impactante. No estás visitando un set artificial de película; estás entrando en el mundo real que inspiró y dio vida a la ficción. Para disfrutar plenamente la experiencia, recomiendo alquilar una bicicleta o simplemente caminar sin rumbo fijo. Deja que los caminos te guíen, piérdete entre los arrozales y siente la soledad y la belleza del lugar. Es en ese silencio, roto solo por el canto de los pájaros o el susurro del viento, donde la película realmente cobra vida en tu memoria.

El Túnel: Un Portal a la Desesperación

Si los campos de arroz representan el corazón de la película, el túnel es su alma oscura. Es un espacio de transición, un umbral entre la esperanza y la desesperanza, la certeza y la duda. Aquí es donde el detective Park, representante de la vieja escuela y métodos brutales, se encuentra por primera vez con el detective Seo Tae-yoon (Kim Sang-kyung), el analista lógico proveniente de Seúl. Su primer encuentro, enmarcado por la oscura entrada del túnel, anticipa el choque de mundos y metodologías que marcará toda la investigación. Además, es el escenario de la escena final, una de las más icónicas y desgarradoras en la historia del cine, donde un detective Park, ya retirado, regresa al lugar de los hechos y mira directamente a la cámara, rompiendo la cuarta pared para preguntarnos, a nosotros como audiencia, si realmente conocemos la verdad.

Este túnel simbólico se encuentra en el mundo real. Es el antiguo túnel de Jukdong (죽동터널), situado en la provincia de Gyeongsang del Sur (Gyeongsangnam-do), cerca de la ciudad de Miryang. Localizar este lugar requiere un poco de esfuerzo, ya que no es una atracción turística señalizada. Se halla en una carretera antigua que ha sido sustituida por una más moderna, lo que ha provocado que el túnel caiga en un relativo desuso, un abandono que solo intensifica su atmósfera inquietante. Este aislamiento es, en cierto sentido, una bendición para el peregrino cinematográfico, pues permite una experiencia más íntima y libre de multitudes.

Cómo Llegar y Qué Esperar

La manera más práctica de llegar al túnel de Jukdong es en coche. El transporte público puede llevarte hasta Miryang, pero desde allí necesitarás un taxi o un vehículo de alquiler para recorrer las carreteras rurales que conducen al lugar exacto. La aventura de buscarlo forma parte del encanto del viaje. Al acercarte, reconocerás inmediatamente su forma arqueada y su fachada de piedra, ennegrecida por el paso del tiempo y la humedad.

Entrar en el túnel es toda una experiencia sensorial. La temperatura baja bruscamente y el aire se vuelve denso y húmedo. Cada paso resuena en las paredes curvas, generando un eco que parece amplificar la soledad. La luz del día se desvanece rápidamente, dejando solo una silueta brillante en el extremo contrario, una promesa de salida que se siente lejana. Es un espacio que invita a la introspección. Puedes colocar­te en el centro, en penumbra, y evocar las escenas cruciales filmadas allí. Puedes sentir la tensión del primer encuentro entre los detectives, la frustración acumulada y la resignación melancólica del final. Es un lugar cargado con una energía cinematográfica casi tangible. Un consejo práctico: lleva una linterna. Aunque no es un lugar excesivamente largo, el centro puede ser bastante oscuro, y querrás apreciar los detalles de la construcción de piedra y sentirte más seguro. Tómate tu tiempo. No cruces el túnel apresuradamente. Permanece un momento en la oscuridad y deja que la atmósfera de la película te envuelva por completo.

Los Escenarios del Pueblo: Un Vistazo a la Corea de los 80

los-escenarios-del-pueblo-un-vistazo-a-la-corea-de-los-80

‘Memories of Murder’ no solo tiene lugar en paisajes naturales; también nos sumerge en la vida diaria de un pequeño pueblo coreano sacudido por el miedo. La comisaría de policía desordenada y mal equipada, los restaurantes humeantes donde los detectives ahogan sus penas en soju, las calles polvorientas y las casas humildes; todos estos elementos conforman un retrato vívido y auténtico de la época. Recrear la Corea de los años 80 fue un reto para el equipo de producción, ya que el país ha experimentado una modernización acelerada. Por ello, muchos de estos escenarios fueron construidos meticulosamente como sets o seleccionados cuidadosamente en zonas rurales que aún conservan un aire de antaño.

Aunque la comisaría y muchos interiores fueron construidos para la película, el espíritu de estos lugares se encuentra en los pequeños pueblos de las provincias de Jeolla y Gyeongsang. Visitar los mercados locales (sijang) es una excelente forma de conectar con esa atmósfera. Mercados como el de Jeongeup o Miryang, aunque modernizados, aún mantienen un bullicio tradicional. Se pueden ver a los vendedores pregonando sus productos, el vapor saliendo de las ollas de sopa caliente y a los ancianos jugando juegos de mesa en las esquinas. Son estos pequeños detalles los que te transportan en el tiempo.

La película también refleja la importancia de la comida como un escape y punto de encuentro social. Las escenas en los restaurantes, donde los personajes comen, beben y discuten acaloradamente, son clave para entender sus personalidades y la creciente presión a la que están sometidos. La comida es simple, abundante y reconfortante: estofados calientes (jjigae), arroz (bap) y una variedad de guarniciones (banchan). Para el viajero, esta es una oportunidad maravillosa para explorar la gastronomía local más allá de los platos más conocidos.

Saboreando la Época: La Gastronomía Local

No hay peregrinación completa sin sumergirse en la cultura culinaria. En lugar de buscar restaurantes modernos, atrévete a entrar en los pequeños locales familiares, aquellos con menús escritos a mano y decoración sencilla. Pide un plato de gukbap (sopa con arroz), una comida sencilla y sustanciosa que seguramente los detectives habrían comido innumerables veces. O prueba el pajeon (panqueque de cebolleta) acompañado de makgeolli (vino de arroz sin filtrar), una combinación clásica ideal para una tarde lluviosa, un clima que define gran parte del tono de la película. Comer en estos lugares no es solo una experiencia gastronómica; es una forma de conectar con el espíritu de la gente y la época. Es sentarse a la misma mesa, figuradamente, que los personajes de la película, compartiendo un momento de calidez en medio de una historia tan fría y oscura.

El Legado de Hwaseong: Más Allá de la Ficción

Es imposible hablar de ‘Memories of Murder’ sin reconocer la dolorosa realidad que la inspiró: los asesinatos en serie de Hwaseong, que aterrorizaron a Corea del Sur entre 1986 y 1991. Bong Joon-ho no solo adaptó los hechos; capturó la impotencia social, la incompetencia policial de la época y el trauma nacional que dejó el caso sin resolver durante décadas (el verdadero culpable fue identificado en 2019, mucho después del estreno de la película). Por lo tanto, este viaje a los lugares de rodaje conlleva una cierta solemnidad. No se trata solo de buscar escenarios de cine; es también un acto de recuerdo y respeto hacia las víctimas reales y sus familias.

El área de Hwaseong, hoy una ciudad moderna y en expansión en la provincia de Gyeonggi, cerca de Seúl, ha cambiado drásticamente desde los años 80. Los campos y senderos donde ocurrieron los crímenes han sido en gran parte urbanizados. Sin embargo, el legado del caso persiste en la memoria colectiva de Corea. Visitar la región con este conocimiento añade una capa adicional de profundidad a la experiencia. Permite reflexionar sobre cómo un lugar puede transformarse físicamente, pero seguir albergando las cicatrices de su historia.

Esta peregrinación nos obliga a confrontar la delgada línea entre el entretenimiento y la tragedia. La película es una obra de arte, pero su origen es un dolor muy real. Al recorrer los paisajes de Jeolla que representaron a Hwaseong, se puede sentir una dualidad: la admiración por la habilidad cinematográfica de Bong Joon-ho y, al mismo tiempo, una profunda empatía por la comunidad que vivió ese terror. Este viaje no busca revivir el sensacionalismo, sino comprender el contexto humano y social que la película retrata con tanta agudeza. Es una oportunidad para reflexionar sobre la justicia, la memoria y el poder del arte para dar voz a historias que nunca deben ser olvidadas. Al visitar estos lugares, lo hacemos no como simples turistas, sino como testigos silenciosos de un eco histórico que la película ha inmortalizado.

Guía Práctica para el Peregrino Cinematográfico

guia-practica-para-el-peregrino-cinematografico-1

Planificar un viaje a los lugares de rodaje de ‘Memories of Murder’ requiere un espíritu aventurero y una buena organización, ya que muchos de estos sitios están fuera de los circuitos turísticos habituales. Sin embargo, la recompensa es una experiencia auténtica e inolvidable. Aquí tienes algunos consejos prácticos para preparar tu peregrinación.

La Mejor Época para Visitar

Sin duda, el otoño (de septiembre a noviembre) es la estación ideal para este viaje. Es cuando los campos de arroz adquieren ese tono dorado y melancólico tan característico en la cinematografía de la película. El clima es agradable y seco, perfecto para largas caminatas por el campo. La luz solar, más suave y baja en el horizonte, crea sombras alargadas que aportan un dramatismo natural al paisaje. No obstante, cada estación ofrece una perspectiva distinta. La primavera viste los campos de un verde vibrante y lleno de vida, creando un contraste aún más marcado con la atmósfera oscura de la película. El verano, aunque caluroso y húmedo, brinda una vegetación exuberante. Y el invierno, con sus paisajes desnudos y su atmósfera desoladora, puede resultar igualmente evocador, reflejando la frialdad y el vacío que deja la investigación.

Moverse por la Corea Rural

La clave para explorar estos lugares de forma eficiente es la movilidad. Aunque el sistema de trenes de alta velocidad de Corea (KTX) conecta excelentemente las principales ciudades como Seúl, Jeonju (cerca de Jeongeup) y Miryang, necesitarás un medio de transporte local para acceder a los campos y túneles específicos. La opción más recomendable es alquilar un coche, lo que te permitirá explorar a tu propio ritmo, detenerte para tomar fotografías y desviarte por caminos secundarios que pueden revelarte sorpresas inesperadas. Conducir en Corea es relativamente fácil: las carreteras principales están en excelente estado y muchas señales incluyen inglés. No olvides contar con un permiso de conducir internacional y un buen sistema de navegación GPS (aplicaciones como Naver Maps o Kakao Maps son imprescindibles en Corea).

Si prefieres no conducir, la alternativa es combinar trenes, autobuses interurbanos y taxis locales. Desde la estación principal de tren o autobús en ciudades como Jeongeup, puedes contratar un taxi por varias horas para que te lleve a los puntos de interés. Es útil llevar los nombres de los lugares escritos en coreano (Hangul) para mostrárselos al conductor.

Consejos para el Viajero Solitario y en Familia

Este viaje puede ser una experiencia profundamente personal para un viajero solitario, permitiendo una inmersión total en la atmósfera de la película y un tiempo para la reflexión. La Corea rural es increíblemente segura, por lo que no hay de qué preocuparse en ese sentido. Sin embargo, dado que los lugares son remotos, siempre es recomendable informar a alguien sobre tu itinerario.

Desde mi perspectiva como madre, aunque la temática de la película es para adultos, el viaje en sí puede ser una maravillosa aventura familiar. Los niños disfrutarán de los espacios abiertos, la belleza natural de los paisajes rurales y la oportunidad de correr por los campos. El viaje puede centrarse menos en la historia del crimen y más en la exploración de la cultura y la naturaleza de Corea. Se pueden planear picnics en el campo, visitar granjas locales y disfrutar de la hospitalidad de los pueblos pequeños. Es una oportunidad para mostrar a la familia una faceta de Corea muy distinta a la de sus bulliciosas ciudades; una cara más tranquila, tradicional y conectada con la tierra.

En esencia, este viaje es mucho más que una simple visita a localizaciones. Es un diálogo con una película que se atrevió a mirar de frente a la oscuridad sin apartar la vista. Es caminar sobre una tierra que ha sido testigo tanto de la belleza de la cosecha como del horror de la pérdida. Al final del sendero, al salir del túnel y parpadear bajo la luz del sol, no solo habrás visto los lugares donde se filmó ‘Memories of Murder’. También habrás sentido su pulso, su melancolía y esa inquietante pregunta que flota en el aire mucho después de que la pantalla se apague: ¿quién recuerda estas cosas? Y la respuesta, susurrada por el viento entre los arrozales, es que ahora tú también lo haces.

  • URLをコピーしました!
  • URLをコピーしました!

この記事を書いた人

Family-focused travel is at the heart of this Australian writer’s work. She offers practical, down-to-earth tips for exploring with kids—always with a friendly, light-hearted tone.

目次